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Relatos humorísticos de Manuel Guisande

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Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 10:58 pm

Cuando ves que no tienes tanto mundo . Autor: Manuel Guisande
Ya puedes viajar lo que quieras que cuando menos te lo esperes vivirás «el momento pailán*». A mí me sucedió en Estados Unidos, en una localidad que se llama Bear Creek, en Texas, en la casa de mi amigo Kevin. La vivienda era la típica de esas que se ven en televisión: el garaje a la derecha, la entrada a la izquierda y un terrenito de unos 60 metros cuadrados frente al inmueble.

En la primera planta las habitaciones y en la parte de abajo un inmenso salón con su cocina, una barra americana y todos los electrodomésticos que uno pueda imaginar y que se podían utilizar con un mando. Para que no faltara nada, en la parte trasera, que no se ve en televisión, hay un campito donde suelen instalar una pequeña piscina y una canasta de baloncesto con los colores de la bandera americana por si quieres hacer un triple o un aliup. O sea, la felicidad total.

Como en la casa no se podía fumar, la solución era salir a fuera, echarse uno o dos cigarrillos y volver a entrar. La verdad es que no los saboreas mucho, pero… algo es algo. Así más o menos fui tirando la mañana del primer día de mi estancia en USA, entrando y saliendo de la vivienda para nicotinarme.

Todo estaba perfecto hasta que a las doce de la noche, cuando mi amigo ya estaba dormido, decidí fumar un pitillo. Así que bajé despacito, sin hacer el mínimo de ruido con la intención de salir fuera para no dejar rastro alguno de humo. En puntillas me acerqué a la puerta y al abrirla ¡¡¡¡Noooo!!!. Comenzó a sonar una estruendosa alarma. Ni que decir tiene que mi amigo bajó a toda velocidad y me encontró en calzoncillos, en camiseta y con un paquete y un mechero en la mano, simplemente, penoso. Desconectó la alarma y me explicó lo que tenía que hacer para que no funcionase si quería fumar. Abrió una caja que estaba oculta en una pared y me empezó a decir qué botones debía pulsar y, al segundo, le dije: «Déjalo, no fumo», a la vez que pensaba que aquello era más complicado que el manual de la BlacBerry, que son 278 páginas.

Al día siguiente, al levantarme, me encontré solo en casa ya que mi amigo había ido a trabajar y no volvía hasta las siete de la tarde. Desayuné y cuando iba directo a la calle a echar un cigarrillo pensé: «¿Y si salgo y la puerta se cierra automáticamente, porque aquí todo es automático, y no puedo después entrar?». Y también al momento cavilé: «¿Y si mi amigo tiene un sistema que si abro la puerta suena la alarma y, como es el primer día que estoy aquí, se olvidó desconectarla?».

Y como el asunto iba in crescendo me cuestioné: «¿Y si suena la alarma y como no sé desconectarla vienen los vecinos, y como no sé inglés y estos están armados hasta los dientes y creen que soy un ladrón me fríen a tiros?». Estaba ya en total paranoia cuando me dije: «Abro la puerta y que sea lo que Dios quiera, pero yo fumo con o sin alarma». Me armé de valor, me acerqué a la puerta, agarré la manilla, abrí rápidamente y…. no sonó la alarma.

Pensaba que todo había pasado cuando entonces me asaltó otra duda existencial mientras encendía el cigarrillo y con un pie sujetaba la puerta abierta: «¿Y si ahora la cierro y mi amigo tiene un sistema que no se puede abrir tras cerrarla o tiene una alarma que previamente hay que desconectar siempre que se entra en el día por primera vez?». Así que estirándome como pude cogí una maceta que había cerca y la puse entre la puerta y la entrada y así quedó hasta las siete de la tarde. Cuando llegó Kevin le expliqué lo sucedido. No me llamó pailán, porque no sabe lo que significa, pero seguro que sí hick, que más o menos es lo mismo.

paula



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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 10:59 pm

Mi madre cree que un blog es... como ir a pescar.Autor: Manuel Guisande

Yo pensaba que era periodista, pero desde que tengo este blog he descubierto gracias a mi madre que no sé muy bien si realmente lo que soy es pescador o mago. Y es que desde que un día llegué a su casa con un portátil y le expliqué cómo funcionaba el blog, con sus estadísticas y otros datos, de vez en cuando me llama por teléfono y, en vez de decir, cuántas «visitas» o «entradas» he tenido, su frase es: «Y hoy, ¿cuántos picaron?».

¿Picaron?, sí, picaron, y la verdad es que desde entonces, cuando escribo, sino creo que soy David Copperfield, me siento miñoca y usted, pues usted, que según mi madre es el que pica, será una sardina, un pancho o un lorcho, que quiera que le haga, lo digo como lo siento.

Yo comprendo que a mi madre, Teresa o María Teresiña, como a otras muchas teresiñas del mundo, esto de la Blogosfera les queda muy pero que muy lejos.Y cómo no les va a quedar muy pero que muy lejos a unas personas que nacieron en una época en la que casi no había automóviles y en unos años vieron como el hombre caminaba por la luna y de un día para otro les cambiaron hasta el padrenuestro….

Para todas esas teresiñas esto de Internet es alucinante y también para mí, la verdad, que un día no muy lejano fui a preguntar por una PCU a una tienda de informática y al tipo que estaba detrás del mostrador (y creo que desde entonces aún sigue allí sin pestañear) le dije PVC, y tan feliz me quedé, pero esta es otra historia.

Como digo, para mucha gente el cambio ha sido estratosférico. Antes, cuando hablabas por teléfono con alguien que, por ejemplo, había ido a una fiesta, le preguntabas: «¿Y estuvo menganito?», si había estado te decían: «Sí vino y lo pasamos muy bien con él. Es simpatiquísimo». Ahora ya no hace falta que te contesten; ahora, vía multimedia, te mandan una foto del susodicho en la fiesta o un vídeo donde descamisado, con una copa en una mano y un gorro de cartón en la cabeza te dice a grito pelado. «¡¡¡Sííí, estoy aquí y os quiero mucho, guajuuuuuuu!!!». Lamentable.

Pero hay más, antes, las mujeres, cuando salían de compras y regresaban a casa, luego hablaban con sus amigas por teléfono y las explicaciones eran flipantes: «Pues vi una falda plisada, y una camisa de lino, con tirantes cruzados por detrás, haciendo un dobladillo en forma de espiga, pero al bies….» Y así la conversación podía durar horas, días y semanas y lo más increíble, se entendían o creían entenderse. Ahora no, ahora ni plisadas ni bies ni dobladillo ni el famoso escote «palabra de honor», te pueden enviar de la prenda que viste unas tres o cuatro fotos al móvil y… casi como el de la tele: «Así la hemos visto y así se la hemos enviado».

Y si nos alejamos en el tiempo, a los años cuarenta o cincuenta, el asunto ya sobrepasa lo imaginable. Entonces, cuando alguien quería ponerse en comunicación telefónica desde Madrid con una persona de, pongamos Huesca o Guadalajara (por cierto, ¿Guadalajara existe, alguien conoce a una persona de esta ciudad?), pues a la casa del oscense o del guadalajareño llegaba el cartero con una notificación en la que se indicaba que al día siguiente, a tal hora y no a otra, iba a recibir una llamada en Correos; y el personal esa noche ya no dormía pensando en qué le iban a decir desde la capital de España.

Ahora… ahora ya puedes estar paseando por la playa, visitando un museo o estar en el cuarto de baño que hasta allí llegan las llamadas, no te dejan vivir, muchas veces molestan, cansan, incordian e interrumpen una conversa……. perdón, suena el móvil, seguro que será mi madre, le diré, querida sardina, pancho o lorcho, que hoy «picaron» bastante, pero bastante, en el blog de la miñoca. ¿No?, sí.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:01 pm

El facebook tiene días que me mata. Autor: Manuel Guisande

No lo digo por vosotros, sino en general, a granel, como el aceite, como el vino peleón o como Eugenio, el pintor, Granell. Una sonrisa, por favor, una sola y deja esa caracartón chaval; ni prima ni crisis ni que se está acabando el verano ni historias… bo.

Y es que el asunto es mucho. Te levantas por la mañana, enciendes el ordenador, vas a Facebook por si tienes algún mensaje, miras en el muro y… joé, tío, ni que fuera el de las lamentaciones: «Cuando la gente se aleja de ti, déjalos ir, no significa que sean malas personas, solo que su parte en tu historia ya se terminó», escribe uno. Vale, optimista, menos mal que ya casi es martes…

Entonces sigo y otro: «Aprende de la Luna que aunque se encuentra sola nunca deja de brillar»; y un poco más abajo: «Si la muerte… », y aún más abajo: «Si un amigo te traiciona… ». Amigo, amigo… y precisamente pienso esto; para eso te hiciste amigo mío, para destrozarme el cerebro ya por la mañana, que ni me ha dado tiempo a saborear el café… anda qué… como para darte dos y bien dadas, pero bueno.

Y claro, sucede que como no soy un caracol… pues pienso. Imos ver, hombre. Tú realmente crees que se puede, salvo que te hayas levantado para suicidarte, empezar un día en este plan… que si la gente se aleja de ti, que si eres como la Luna que está sola, que si te traiciona un amigo, que si la muerte, que si… pero qué Luna, ni qué alejamiento, ni amigo… para qué despertarías, con lo bien que estabas dormidito.

Pero espabílame neniño, mira al cielo, sonríe, disfruta de la vida, vete a un psiquiatra, vuelve del psiquiatra o hazte psiquiatra yo que sé; pero no sabes que un día tiene muchas horas que son alucinantes, que pueden pasarte miles de cosas, cambiar tu vida en un segundo, que… pero joé, no puedes sonreír, mirar con un poquito de optimismo la vida como hacemos los demás, que no digo con mucho sino con un poquito… alejamiento, soledad, traición, Luna… ¡¡¡ venga ya !!! … Luna sí, Luna o Luno, hombre o mujer, chico o chica, date una alegría al cuerpo y disfruta que total…

¿Qué?, ¡¡¡ ah !!!, ¿que qué dice de la situación sentimental del optimista este en su face?. Espera que miro. Ummm, ummm. Aquí está: «Situación sentimental: complicado». (Pensamiento de Guisande: e imposible, en este plan, también). ¡¡¡¡ Espabila rapaz !!!!.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:01 pm

Los duros comienzos del perioidsmo . Autor: Manuel Guisande

Dice el refrán que «presencia y buenos modales abren puertas principales» y creo que al menos, tras el primer artículo en el que explicaba el porqué del título «Al fondo a la derecha», lo más correcto sería una pequeña presentación para que el bloglector se diera cuenta (por su salud espero que no) de quien es el que esto escribe y los avatares que le llevaron a dedicarse al mundo de la oración (gramatical, se entiende) o, lo que es lo mismo. del sujeto, verbo y predicado, aunque sobre todo del sujeto, que hay bastantes.

Cuando comencé en el periodismo, no voy a decir que fuera una tragedia familiar, pero rozando estaba el asunto. Entonces, a principios de los ochenta, ser periodista era algo así como querer ser torero, actor, pintor o escultor. Más bien escultor, que son los que dicen que viven peor y hasta hay quien asegura haber visto a más de uno comiendo o royendo sus obras.

Lo desconozco. Lo que sí sé (y por lo que a mí respecta ya tengo el cupo cubierto) es que cuando iba con mi padre por la calle y se encontraba con un amigo que le comentaba que su hijo quería ser tal o cual, él decía: «Pues este dice que quiere ser periodista», y a «este» (que era yo) lo miraba como diciendo: «Mira que tengo una desgracia».

Razón no le faltaba porque tras un paso fugaz como corresponsal de El Correo Gallego en A Coruña, en mi primer trabajo serio, en el semanario El Orzán, como instalaciones teníamos dos habitaciones de la Asociación Profesional de la Prensa, con unos techos tan altos que se te podían escapar las ideas y no volver jamás, dos añejas mesas de madera con otras tantas Olivetti de hierro y cable de teléfono pero sin teléfono.

Además, como si fuéramos pioneros del periodismo patrio rozando la epopeya no había calefacción, hasta nos llegó parecer normal que a una de las máquinas de escribir le faltara la letra «a» y que cuando se llevaban las pruebas a la imprenta pusiéramos una posdata que decía: «Donde haya un hueco en una palabra, póngase la letra a. Gracias». Y tan feliz nos quedábamos.

Pero todas esas contrariedades no eran lo peor, ya que el frío lo combatíamos con gruesos jerséis y abrigos, en ocasiones con guantes o frotándonos las manos, y el teléfono lo sustituíamos por patear la calle todos los días yendo a visitar a los personajes a sus casas o a sus despachos para entrevistarlos. Cobrábamos tarde, y aunque te habías «independizado» (tendría unos 24 años) a final de mes acudías a casa de tus padres para comer.

Y claro, esto de volver al rincón familiar con las orejas gachas (que uno tiene su orgullo), pues lo disfrazabas con un «vengo a veros», a la vez que recibías una sonrisa burlona de tu padre que sin decir nada pensaba: «Sí, hombre, a vernos. Anda, come, petardo, ¿a ver cuánto duras escribiendo?».

Era lo que más o menos esperaba del periodismo, y para esto y mucho más estaba preparado, pero para lo que no estaba era para que una vez que dispusimos de teléfono descubrieras que tu trabajo estaba más bien en el olvido. ¿Cómo lo supimos? Pues con las primeras llamadas. Telefoneabas a alguien y cuando decías que llamabas del semanario El Orzán, impepinablemente tu interlocutor te decía con un tono de sorpresa: «No, aquí no es el seminario» o «¿Que qué dice del seminario?». Y si volvías a llamar y te salía la misma persona porque te habían dado mal el teléfono lo normal era oír aquello de: «¡¡¡¡ Pero que cojo… de seminario !!!!!».

Así que en poco más de una semana, y con dos bemoles, al semanario terminamos llamándolo periódico. Que tampoco así lo conocían, claro, pero por lo menos le dábamos publicidad. Y al final, aunque no se vendía mucho, a mí siempre me quedó la duda de si era porque interesaba lo que escribíamos o por lo mucho que llamábamos y se compraba por curiosidad. Quiero pensar que un poco por las dos cosas; pero más por una, creo, porque un día, no sé por qué, nos cortaron el teléfono. Y así, amigo bloglector, empecé en esto de la oración, en lo del sujeto, verbo y predicado.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:02 pm

El juez, el caco y el permiso . Autor: Manuel Guisande

Los presos suelen pedir permisos al juez de Vigilancia Penitenciaria para pasar unos días fuera de la cárcel; es casi su obligación, como para algunos intentar fugarse, ya que es algo inherente al cargo, y otros evitarlo, otro tipo de cargo, claro. Unas veces con razón y, otras, poniendo cualquier excusa a ver si cuela, envían su solicitud al juzgado y esperan la respuesta. Pero en ocasiones, cuando el juez visita el penal, son ellos mismos los de que palabra se lo piden.

Una vez, en una de esas visitas, un recluso pidió unos días libres. El juez, que entonces en Galicia era Manuel González Nájera, miró el informe del centro penitenciario, cómo se había comportado, el delito que había cometido… y tras pensarlo un poco en medio de un silencio sepulcral se lo denegó. Otro levantó la mano y también pidió un permiso. Nuevamente el juez miró el tocho de papeles y sin más miramientos, al instante se lo concedió. Entonces, al que no se lo había otorgado, levantó nuevamente la mano y visiblemente molesto le dijo: «Señor juez, yo no entiendo esto».

«¿Qué no entiendes»?, le preguntó el magistrado, al que le gustaba tratar a los presos de tú. «Ese hombre al que le ha dado el permiso mató a su madre, a su madre, y a mí, que solamente robé unos radiocasetes, nada. No lo entiendo», explicó el recluso. «Pues es muy lógico», comentó el juez, para luego continuar. «Es cierto que él mató a su madre, pero como madres solo hay una, qué va a hacer, nada; pero tú, vamos, tú en cuanto salgas hasta me robas a mí el radiocasete». Posiblemente lo entendió.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:03 pm

Cómo conocer a una sioux en Galicia y.... Autor: Manuel Guisande

Yo sé que no es muy normal conocer a una india americana, de la tribu sioux, en una aldea de Galicia en la que viven once personas y en la que la media de edad son 70 años. Lo normal, hasta ahora, para los gallegos, era emigrar; terminar sabe dios dónde y allí conocer a una persona, casarse y, con un poco de suerte, regresar a Galicia y entonces sí, presentarla en sociedad, bien fuera ella nipona, tuareg o cíngara. Y reconozco que tampoco es muy normal que al final termines casado con esa persona porque se confundió de casa. Sí, de casa, porque admito que en la vida te puedes confundir en muchas cosas; te puedes confundir de carretera, de avión, de número de teléfono, de esposa y si me apuras hasta de país y de pueblo, pero de casa y entrar en otra…..

Y la historia, resumiendo para no cansarte, es la siguiente: Veneatra Paynther vívía en Cleveland (Ohio), estudió enfermería y, por eso de conocer mundo, se fue a Rouen (Francia), donde tenía una amiga que conoció en un intercambio escolar. Allí, en un hospital, una compañera que era gallega, le dijo que su padre tenía una casa en una aldea cerca de Oza dos Ríos y que si quería podía ir allí con sus hijos. Y, dicho y hecho, cogió el coche, subió a su troupe y con un mapa en la mano, tira millas hasta que finalmente llegó a la aldea y vio la casa: Una tremenda casona con una parte muy arreglada y otra que parecía más bien el trastero.

Al día siguiente de llegar los sioux, éstos se encontraron con que la puerta del trastero estaba abierta, y entonces todo ocurrió de forma vertiginosa. En menos de dos minutos, como si fuera una película de cine mudo, por mi salón pasaron como rayos dos niños rubios a toda velocidad, haciendo más ruido que un tren y que al verme salieron despavoridos por otra puerta, y detrás una mujer (después pude saber que creía que estaban robando y de ahí su preocupación) que casi sin aire me miró, se quedó paralizada y no sabía qué decir.

Entonces comprendí que tenía que dejar de fumar por un momento, bajar el volumen del televisor, levantarme de mi cómodo sillón y con mi francés aprendido en San Sebastián (de donde esa gente tan simpática de ETA nos invitó muy educadamente a mi familia durante siete años a que nos fuéramos) ofrecerle lo que había: café o güisqui. Entonces pude saber también que su amiga se había olvidado de decirle un pequeñito detalle: la casona tenía dos propietarios y que uno era un tal Guisande que iba de pascuas en viernes, aunque lo ocurrido fuera un sábado.

Y así, amigos bloglectores, se escribe la historia; mientras unos recorren medio mundo para encontrar el amor de su vida, a otros, con más cara de parvo que otra cosa, vienen desde Ohio a buscarlo. El resto ya os lo podéis imaginar; en menos de un mes, sin comerlo ni beberlo, me vi con una maleta pegada a mi mano haciendo un trasiego de viajes de Galicia a Rouen y de Rouen a Galicia hasta que finalmente la tribu sioux se asentó primero en A Coruña y luego en la aldea. ¿Que si soy feliz?, con la sioux me llevo bien, pero muy pero que muy bien, y es que soy consciente, que con ella, me juego la cabellera.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:04 pm

No hay como ser inútil, como yo . Autor: Manuel Guisande

No hay como ser inútil, y lo digo por experiencia. Eres un gran nadador, un tipo que ya en el pueblo eras el mejor del barrio y del que todo el mundo decía: «Chuchi nada que nin diola» pues Chuchi tiene todo los boletos para acabar fiambre. ¿Por qué?, porque la vida es así, ni más ni menos. Un sobreesfuerzo, un mareo, un golpe fortuito…. pero eres un torpe total, un inútil, que nadas a espaldas y te haces el muerto no porque te guste, sino porque te olvidas de bracear… pues no te pasa nada, ni un calambrillo.

Pero esto ocurre en todos los ámbitos. Por ejemplo, hay una avería eléctrica en tu edificio y por eso de la vida te juntas con cuatro vecinos en el sótano para solucionar el problema (del que por supuesto no tienes ni idea) y vas tú, tocas por tocar un cable rojo, a ver que pasa y no sucede nada; y va el del quinto, armado como si fuera a la guerra de las galaxias porque trabaja en Eléctricos Paragüay S A, toca el otro cable, el azul, y allí se queda frito.

¿Que por qué? Psss…. tú, con cara de parvo, ni idea; pero luego te enteras que tras una ardua investigación han averiguado que en Alemania, donde fabricaron el condenado cable, se confundieron de color y que el peligroso era el azul cuando tenía que ser el rojo. Y te dicen, además, que eso solo ocurre una entre mil millones de veces, y tú, que ni tenías ideas de lo que era una pila, pues macho, eres el uno o la una, que de todo hay, que queda vivo.

Estas situaciones no solo suceden cuando se trata de actividades, digamos, un poco peligrosas, que para ti no hay ninguna, por supuesto. ¡¡¡¡ Que va !!!!!. !!!! Ni mucho menos ¡¡¡. Entras en un bar a tomar a una tapa de ensaladilla y no me digas cómo; pero al poco rato, el que está a tu lado y que entró casi al mismo tiempo y tomó otra, se siente mal, se marea, cae de la silla, se pone pálido, azulado, el camarero y otros clientes lo atienden, llaman a una ambulancia y como los bolos, directo al hospital, sino al hoyo.

Y luego se averigua que justo fuiste tú, sí tú, el último que tomaste la última tapa de la última bandeja de ensaladilla y que un minuto después, ni dos ni tres ni cuatro; uno, pero uno solo, se puso una bandeja nueva que era la que contenía la mayonesa en mal estado.

Cuando se es inútil se es de por vida y en el fondo se sufre; se sufre porque sabes que a ti no te va a pasar nada, porque la naturaleza ni se para contigo, pero al que está a tu lado ya les ves cara cadavérica… ¿Y qué vas a hacer?, ir diciendo a diestro y siniestro: «¡¡¡¡¡ Cuidado con lo que hacen, que yo soy el inútil !!!!!»… pues no hombre no, te dejas ir, porque las cosas ocurren porque ocurren, pasan porque tienen que pasar y tú eres el inútil y ellos… ellos eran los expertos.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:06 pm

Singular Diccionario empresarial . Autor: Manuel Guisande

Tras escribir la primera parte del Diccionario Empresarial de Aquela Maneira con esta segunda parte doy por finalizada mi tesis sobre Economía de a bote pronto, salvo que me empate y haga un ampliación de términos, lo cual dudo, ya que estoy pensando en otro Dicionario.

ESTRATEGIA. Dícese de aquella situación en a que el Staff de una empresa no tiene ni idea de qué hacer mientras echa a los trabajadores. A veces la estrategia es de tal magnitud y calado, que se van todos.

EXPANSIÓN. Sinónimo de «te vamos a echar que hemos encontrados a un grupo de rumanos que cobra bastante menos que tú».

DISPERSIÓN. Palabra con la que se avisa que han llegado los rumanos.

DESPACHO. Generalmente, lugar o habitáculo rodeado de estupidez por todas las partes menos por una llamada puerta.

SUBVENCIÓN. Robo socialmente admitido que nunca conduce a detención alguna, incluso a veces se recibe otra de mayor cuantía. Las subvenciones se destinan a muchas cosas, la más habitual a un coche de color azul oscuro.

SALA DE JUNTAS. También Sala de Justas, data del siglo III antes del Cristo

NOS VAMOS A DIFERENCIAR. Expresión medioambiental que significa que hay trabajar más, aunque nadie sepa para qué.

OBJETIVO. Palabra antiquísima en cualquier empresa y que nunca se sabe donde está.

TRABAJAR. Término que habitualmente la suele pronunciar quien desconoce su significado. En otros países, al pronunciarla, se produce una situación peculiar, en la que, a modo de eco, se oye pero muy bajito: «Vete a tomar viento».

CAPITALIZAR. Madrid.

DESCAPITALIZAR. Barcelona

SUBDIRECTOR. Enfermedad temporal de quien no ya llegado a director. Difícil curación, pero hay terapia de grupo.

DIRECTOR. Virus causante de la enfermedad a los subdirectores. Por lo general es aniquilado por el grupo de subdirectores que acudió a la terapia.

MÁQUINA DE CAFÉ. Centro en el que se sigue al pie de la letra el espíritu de la empresa: Decidir todo para no hacer nada.

SINERGIA. Palabra empleada para decir «menos yo, que lo haga cualquiera». En algunas zonas del norte esta palabra se dice encascada y la tarea la termina haciendo alguien de otra empresa.

HUELGA. Situación dramática para los responsables de la empresa, pues además de trabajar lo han de hacer en situación de clandestinidad para averiguar quien va o no a la citada medida de presión.

HUELGA. (II acepción). Huelgan comentarios.

EJECUTIVO. No tiene nada que ver con ejecutar, ni con matar, ni con asesinar o apuñalar; salvo excepciones.

AUDITORÍA. Palabra más que confusa. Suele emplearse para contratar alguien para que averigüe y explique cómo va la empresa, y cuando lo averigua y lo va a explicar no se le quiere escuchar. Se han dado casos de suicidio en masa.

ORGANIGRAMA. Juego similar al crucigrama para hacer encajar en la empresa a todos los amigos utilizando sus nombres. En algunos países machistas, los nombres de las mujeres los ponen en horizontal.

LO ANALIZAREMOS. Expresión utilizada por los responsables de una empresa cuando lo que realmente piensan es: «Vamos a comer, que nadie tiene idea». Se han dado casos de auténticas fiestas gastronómicas que duran meses.

HACEMOS. Palabra que significa «lo haces tú, que si lo intento yo confirmas lo que pensabas: que no tengo ni idea».

VISION DE FUTURO = Arruinados

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:07 pm

El burro, la burra y la sentencia. Autor: Manuel Guisande

No digo todas, pero de sobra es conocido que algunas sentencias no hay por donde cogerlas; pero en su gran mayoría están muy bien estudiadas y fundamentadas en todos su aspectos para no dejar duda alguna o flecos que sean motivo para ser revocadas o mal interpretadas.

Una de las que en principio podría ser objeto de un gran debate fue dictada cerca de Burgos, en la década de los años cincuenta por el juez Alejandro Ortiz de la Torre cuando España era muy distinta a la España actual. El asunto en cuestión fue que un día de feria en un pueblo, quienes iban a hacer negocio llevaban todo tipo de cosas para la venta. Allí, como haciendo una improvisada calle en la villa y sobre el suelo, podían verse objetos de cerámica, toda clase de hortalizas, frutas, carnes, pescados, gallinas, huevos, quesos, aperos de labranza, ropa, rosquillas… excepto esclavos, de todo.

La jornada transcurría con normalidad hasta que por ese pasillo pasó una burra con su dueño y detrás un burro también con su propietario. A saber lo que ocurrió, que las cosas del amor son difíciles de conocer y, sobre todo, irrefrenables; pero el hecho es que el burro montó a la burra y como esto de la fusión es un poco el desenfreno, entre burro y burra y en abruptos movimientos verticales rompieron numerosos objetos de cerámica.

¿Muchos, pocos? Los suficientes como para que el alfarero dijera a los dueños de los animales que tenían que pagarle los desperfectos ocasionados; pero como ni el dueño del burro ni el de la burra estaban por la labor de apoquinar peseta alguna terminaron en el juzgado.

La cuestión a dilucidar era bien clara: ¿Quién era el culpable de los destrozos?, ¿quién tendría que abonar las piezas que alfarero había elaborado con sus manos?, ¿uno, los dos?. En efecto, los dos, pero…. ¿a partes iguales? Pues no.

La sentencia no dejaba lugar a dudas y más o menos se expresaba en estos términos. «En tanto en cuanto es el burro quien por natura monta a la burra, y teniendo este, por la situación referida y condición, dos patas en el suelo, y es la hembra la que tiene las cuatro sobre el mismo pavimento, es obvio suponer, por la imagen referida, que la burra, con sus patas, rompe el doble de cacharros que el burro, por lo que compete al propietario de esta pagar el doble que el dueño del macho». La sentencia, la verdad, no dejaba lugar a dudas. Como los penaltis, inapelable.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:08 pm

Casarse con una sioux...tiene lo suyo, para que negarnos . Autor: Manuel GUisande

Me pregunta una bloglectora si es cierto que estoy casado con una india americana, de la tribu sioux, o es una broma; y como digo en el blog, lo que voy a contar son «anécdotas reales y cosas de la vida». Y tan real es que ella (Veneatra Pahynter) es india americana, de Ohio, como que la conocí en una aldea de 11 habitantes, que es donde vivo, y que la media de edad es de 70 años.

Reconozco que esto no es muy normal y que es más propio del libro Guinneses que de otra cosa, pero la vida es así; te recorres media Europa y algún que otro país más de otros Continentes y, al final, resulta que un día, por esas cosas de la vida, en un lugar en el que hay menos gente que en cualquier parada de autobús… pues conoces a quien va a compartir tu vida y todo (si quieren un día se lo cuento), porque se confundió de casa. Como te lo digo, se confundió de casa y… se casó.

Sea como sea, cuando te casas con una extranjera todo son ventajas y terminas hablando un idioma común, único y, sobre todo, indescifrable e incomprensible para el resto de los mortales y hasta piensas que en la primera, segunda o la Guerra Mundial que viene, que vendrá, puedes tener un futuro impresionante porque como espía no hay quien descifre lo que hablas.

Por ejemplo, en mi casa los «botones» no son los de la camisa ni los de un abrigo ni los de una chaqueta, son los granitos; las «orejas» no son los que tenemos a ambos lados de los occipitales, son los cojines porque ahí (luego lo descubrí), según ella pones la oreja. «Párrajo» no es pájaro, (como que esto iba a ser sencillo), sino que como ella es traductora es «párrafo»; «ternera» no es la cría de la vaca, es ternura; y la «carne», por ejemplo, no es el bistec, es el carné de identidad. Y qué le vas a hacer, todo esto ocurre por cuando conoces a una extranjera, si estás interesado en ella lo último que harías sería corregirla a cada momento pues serías un pelmazo y es casi seguro que nunca iniciarías una relación.

Pero cuando de la amistad se pasa al noviazgo, entonces lo que ocurre es que sigues sin corregirle esas palabras porque las entiendes, las asimilas, y llegan a formar parte de tu acerbo cultural. También sucede que no discutes mucho porque ante cualquier situación, por extraña o rara que sea, ella piensa: «Es que no me entiende; pero no lo hace por mal». Y viceversa, aunque reconozco que le echo un poco más de cara, pero siempre con cariño, claro, sí home sí.

En una ocasión recuerdo que me dijo que fuera al supermercado y que trajera cuatro o cinco cosas. Llegué a casa con las bolsas y me dijo: «¿Has traído la comida del perro?». Le contesté que no, que me había olvidado, a lo que respondió: «Qué bueno eres. Gracias». Y no pasó nada, salvo que el perro, obviamente, no comió. Como digo, casarse con una extranjera todo son ventajas; aunque supongo también que tendrá sus inconvenientes, pero como no la entiendo

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:10 pm

El mayor fallo de las olimpiadas fue...

No entiendo; hoy acaban las Olimpiadas y no he visto la cinta. ¿Dónde está la cinta?, ¿qué ha pasado con la cinta?, ¿porqué no hay cinta? Sí, esa que siempre estaba cuando alguien llegaba a la meta… bo. A mí de las Olimpiadas, de las competiciones en general, lo que más me molaba era la cinta. Bueno, no exactamente la cinta, sino cuando llegaba el atleta a la meta y con el pecho la tiraba; era un puntazo, sobre todo cuando la tele lo enfocaba de frente.

Se acercaba a cámara lenta, veías como se movían los músculos del rostro, de los brazos, de las piernas, si tenía o no una caries y al final… el éxtasis, la cinta que se caía suavemente haciendo unas preciosas y poéticas ondulaciones, como olas del mar, con una suavidad, con una delizadeza, una ternura…. ¡¡¡¡ Joé, qué bonita era la cinta… !!!!, me hacía una ilusión…

Yo me he pasado días viendo cintas. Otros, récords; yo, cintas. Empezaba una competición y mientras todos la veían y hacían toda clase de comentarios en casa, yo solo decía: «Avísame cuando esté cerca de la cinta». Y llegaba el tío a la cinta y a mí como si los demás se retiraran o pidieran asilo. Mi ilusión… la cinta, nada más.

Es que una llegada sin cinta para mi no es una llegada. Mucho chip, mucho sensor, mucho no sé qué, pero la cinta…. ¿a quién molestaba la cinta? A nadie. ¿alguien ha protestado alguna vez por la cinta? ¿hay acaso una asociación de afectados por la cinta?, ¿quizás a las mujeres encinta les fastidiaba la cinta?

La cinta no molestaba a nadie; excepto a los de maratón: esos que son tan raros, que corren 40 kilómetros. A esos creo que sí porque siempre que llegaban a meta la rompían así con la mano con desdén, en plan desaire, como diciendo: «Vengo más quemado que no sé qué y me pones ahora este obstáculo… ». Es comprensible, pero al resto…

Además que la cinta, cuando la enfocaban de frente a un deportista, a la altura del pecho era un motivo de inspiración para diseñadores y artistas. Veías a un tío o una tía con su camiseta de colores y la cinta le daba otro punto; podías crear una tendencia, una moda porque, como participan de muchos países y con muchos caretos… pues no es lo mismo una banda a lo ancho en tipo de China, que en uno de Senegal o de Islandia.

Esto de que no haya cinta es un error. Es como si ahora al salto de altura o la pértiga se quita la barra porque total, como hay un láser, te dicen que ha superado los 888,544 y te lo crees; pues no, no mola, pero no mola nada. Lo que mola es ver a la tipo rozando la barra, el palitroque ese. Pues la cinta… igual

Sí ya sé que esto empanao con esto de la cinta; pero repito, que para mí unas Olimpiadas sin cinta… claro que como último recurso puedes ponerle tú una a la tele y cuando llegue el primero tirar de ella, pero no es lo mismo porque además, no vaya a ser que estés despistado y cuando tires… pues gane otro. Bo, no entiendo nada.
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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:11 pm

¿sabes cuál es la parte del coche que más sufre?

Yo de esto de los coches no entiendo mucho. Lo único que sé es que mi ilusión sería tener una ambulancia con chófer, que tuviera 7.000 luces reflectantes, 500 sirenas, una antena de 40 metros para pillar Internet, ir estirado mientras escribo un artículo o simplemente durmiendo y a toda pastilla por esas carreteras de dios. Incluso he mirado en Google y de esto no hay nada, una desgracia, y por ello sufro; pero por lo visto quienes también sufren son los turismos, ya ves.

¿Y cuál es la parte del coche que más sufre? Dicen los entendidos que los pedales del freno, del embrague y del acelerador; otros que si las marchas; que si los rodamientos; que si la culata; que si la dirección… la verdad es que nadie se aclara pero yo estoy convencido que la parte que más sufre es la guantera.

No sé tú; pero yo he visto cómo algunos le dan a la guantera cada cacho leñazo, y luego, cuando no se cierra, tal repertorio de puñetazos e incluso hasta patadas… Paras en un semáforo, un conductor se pone a tu lado, ves que se inclina, se retuerce como una serpiente, desaparece de tu vista y cuando menos te los esperas oyes: plasssssssssssssssss, blummmmmm, plasssssssssssssssss, blummmmmm.

Y no es la primera vez que tras el primer plasssssssssssssssss, blummmmmm, plasssssssssssssssss, blummmmmm se escucha otro y otro y otro y a lo mejor hasta seis seguidos en menos de cinco segundos hasta que avistas nuevamente al tipo. Y menos mal que ya sabes que es la guantera, porque eres un profesional de la conducción, que eres novato y te crees que el tío se ha cargado a alguien allí abajo en plan arrebato.

Es cierto que el nombre, guantera, invita a eso, a guantazos; pero aguantar tanto… es que si fueran en situaciones concretas, muy determinadas, muy específicas… pues bueno; esto de darle un mamporro tendría un pase, pero no; la guantera lo soporta todo y en cualquier momento.

Todo lo que está dentro del coche que no vale o que no se sabe qué hacer con ello… a la guantera. Y allí lo mismo entra un bolígrafo que una bolsita de plástico, que un mapa de España, que una botella o un libro. Todo, y cuando digo todo, es todo.

La guantera es una especie de contenedor personal, de agujero negro donde todo cabe o hace que quepa, porque esa es otra. Coge un tipo, la abre, mete lo que sea y como no cierre, ¡¡¡¡ ay como no cierre …. !!!! allá va a la guantera a tomar viento a base de golpes, con una saña, con una furia, con una especie de odio contenido, con una agresividad… porque además en esto de la guantera, a diferencia de otras cosas, nunca se empuja para cerrar; pero ni despacio ni fuerte… no se empuja, se aporrea a leches hasta que más que cerrar se selle.

Y lo más curioso de la guantera (claro, por eso recibe tanto golpes) es que siempre cierra. Eso para mí es un misterio: las guanteras… siempre cierran, como los artículos que escribo, que siempre finalizan, se acaban, se cierran, como este que… plasssssssssssssssss, blummmmmm, plasssssssssssssssss, blummmmmm.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:11 pm

Per Urdangarín, no tenías otra cosa que hacer...

Urdangarin, para ser más exactos Urdangarin Liebaert, lo único que tiene de complejo es el apellido porque después… mira que hay que ser simple, pero simple simple. Si es cierto todo lo que se dice, si son ciertas todas las barrabasadas de las que hablan… pues chaval, si cuando dejaste el balonmano en vez de colgar las botas colgaras los guantes o las manos (el cerebro también vale), mejor te iría porque fue dejarte con ellas libres y joé tío, mucho, pero mucho mucho lo tuyo.

Cuando media España está preocupada en perder el trabajo, la otra en conseguirlo, y la mafia política viviendo de todos nosotros, este tío, que lo único que tenía que hacer era pasear y vivir… pues nada, que se mete en unos tinglados económicos, en unos desfases financieros, en unos descontroles monetarios de los que la Infanta no sabía nada, y yo me lo creo y me tomo un anisete, venga ya Cris…

Pero es que además, lo que no entiendo de este chaval es para qué quiere el dinero. Tu y yo sí, primero para llegar a final de mes, luego, si sobra algo, pues para darte una pequeña alegría y si se produce el milagro de que aún quedaran unas perrillas… pues otros dos o tres regalos para el cuerpo, total para lo que estamos aquí… ¡¡¡ pues a vivir !!!.

Pero el Iñaki este, el Urdangarin Liebaert, ¿para qué quiere el dinero?. Que deseas un porche… pues siendo el yerno del Rey, porque si no lo fueras te veía de recogepelotas toda la vida, con una llamada a cualquiera te ponen delante de casa 20 o 30 vehículos y hasta eliges el color. Que quieres un barco… otra llamada y hasta la Royal Navy o la Quinta Flota de los Estados Unidos atraca en Barcelona sola solita para ti. Que quieres pasar un mes, uno o dos años en un castillo, pues llamada que te crió.

Pues eso es lo que tenía que hacer este privilegiado: pasear, vivir, seguir «trabajando» en Telefónica y hasta si fuera listo… pues se daba una vuelta por los Emiratos Árabes, por la Patagonia o por Antioquía y aunque no hiciera nada luego ya se encargarían otros de vender que era un gran embajador de España.

Mira que lo tuyo era un chollo de vida, el sueño de cualquier humano; pues no neniño no, en vez de vivir como no lo hace ningún español, hala, a complicarte la vida mientras eso, mientras media España teme perder el trabajo y la otra está desesperada por conseguir uno.

De verdad que lo más complejo de ti es lo de Urdangarin Liebaert, porque el resto, eres simple pero simple y supongo que ahora en Telefónica para contactar contigo será, pues como tú, sencillo, algo así como: «Si quiere hablar con Urdangarin, diga Ur-dan-garin». Vas, dices el nombre, y la voz clara de huevo seguro que te responde: «No le hemos entendido». Entonces dices «Menudo marrón» y… «Correcto». «Para contactar con Urdangarin en Belice, pulse 1; si lo que desea es en Londres, pulse 2; en la embajada en Washington, pulse 3; en el Palacio de Marivent, pulse 4; si es para los juzgados de Palma, pulse 5. Para otra información el teléfono de Alcalá Meco es el 91 21… ».


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:12 pm

Fracia, las bodas, y no preguntes mucho



El próximo día 4 de junio voy a Francia a una boda que, por lo que ya me previnieron, dura dos días; es decir, que comes-bailas-duermes, comes-bailas-duermes, y supongo que después, al final, duermes de todo lo que comes-bailas, porque si no es así…

Desconozco como son las celebraciones de las bodas en el país vecino, pero lo que sí sé es como son las comidas de los franceses, inaguantables, desesperantes, y siguiendo un ceremonial que hay que seguir paso a paso. Cuando te invitan a una comida en plan bien en una casa, lo primero que te ofrecerán los anfitriones antes de sentarte a la mesa será un aperitivo a base de cacahuetes, galletitas, pistachos y otros frutos propios de las gallináceas mientras te tomas una copilla más o menos dulce de sabor indescriptible pero agradable.

Después, pasado unos quince o veinte minutos, te sentarás a la mesa, habrá dos primeros platos y, de repente, como si fuera un paréntesis en la vida gastronómica, el mundo se para, se detiene, y llega la pasión de los franceses: los quesos. Entonces, en la mesa colocarán unas impresionantes fuentes y con una cursilería de narices, con unos suaves movimientos que más que un comensal pareces un cirujano cardiovascular, con un tenedorcillo irás cogiendo de los diferentes tipos mientras hablan y hablan de dónde proceden y de las diferencias entre unos y otros: si uno es más pastoso y si el otro es menos cremoso, si aquél es más fuerte y el otro más suave.

Luego, después de casi una hora, sí, una hora, porque una comida que se precie dura entre cuatro y cinco, las bandejas desaparecerán y se seguirá con la comida, los postres, el café y copas. Que eres fumador… Pues si en la casa son de la liga antitabaco (No fumar puede producirles este aburrimiento, te da ganas de poner en la entrada de la vivienda), aunque los acabes de conocer puedes levantarte (ellos no lo consideran de mala educación) ir a una ventana y fumar un cigarrillo.

¿Y de qué hablan los franceses además de los quesos; de los vinos, que es otra de sus pasiones y de, obviamente, el champagne?. Pues no me diga porqué, pero no hay conversación en la que no salga a relucir el sexo, siempre el sexo, y da lo mismo que te invite el ministro de asuntos exteriores que un tornero fresador.

Los franceses están obsesionados por el sexo y lo peor que puedes hacer en una comida es decir la frase tan típica y española de: «Es que este niño es clavadito al padre». Anda, di eso por listillo y descubrirás que el pequeño no es del «clavadito padre», sino de la «desclavadita madre», que su vez se divorció del íntimo amigo del «clavadito padre», que todos dicen que es el verdadero padre, pero que tampoco está claro porque por entonces se cree que la «desclavadita madre» mantenía una doble relación con otro que sí que dicen que es el «clavadito padre»: vamos, una melé.

Y si habrá un mosqueo generalizado entre los franceses en todo lo que son las relaciones humanas, que cuando a una casa llega la factura telefónica, en ella figuran todos los números adonde se ha llamado excepto los tres últimos dígitos. Dicen ellos que es para preservar la intimidad y que eso ocurre en todos los países; sí hombre sí, en todos, clavadito.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:15 pm


La culpa de las separaciones es de...



Esto de hablar sobre el hombre y la mujer es complicado, muy complicado, tanto que lo normal es que si lo haces termines trasquilado, pero hay cosas… Por ejemplo, yo estoy convencido que la culpa de las separaciones matrimoniales no es eso de que una pareja lleve 40 años juntos, que si el hastío, que si la convivencia, que si la falta sexo… ¡¡¡ que va !!!, la culpa la tienen las maletas; pero no todas las maletas, sino las de ruedas. Esas son las culpables.

Antes, cuando un marido tenía un follón con su mujer, de esos que el vecino del 1º subía a casa y te decía: «mire, que se les ha caído un armario», entonces el cabeza de familia decía en un arrebato: «¡¡¡ Me voy !!!. ¡¡¡ me voy y me voy y ahí te quedas, Juana; con tus hijos, con tu madre, con tu prima y con el gotero de tu padre, que estoy harto de rellenarlo !!!».

Esto sucedía en todas las casas, pues qué te diría yo… una vez al año, dos, o cada semana, a depende. Pero claro, una cosa era decirlo y otra hacerlo, porque lo primero que había que hacer era encontrar la maleta, que llevaba su tiempo; luego llenarla con ropa y, una vez repleta, como en la maleta sobresalían bultos por todas partes a modo de volcanes pues tenías que ponerte encima e hincar las rodillas sobre ella hasta ir dándole forma para cerrarla. Y claro, en esto de moldearla tardabas 10, 15 o 20 minutos mientras de tu boca solo salían cajoenrós y más cajoenerós a pares, y Juana por detrás te decía: «Pero déjalo Josiño, déjalo ya, que ya pasó hombre, que ya pasó».

¡¡¡ Que diablos iba a pasar !!!. Entonces Josiño se ponía a otra labor no menos ardua y técnica, sobre todo técnica, y que no era otra que a ver cómo diablos conseguía encajar los cierres metálicos laterales. Que hablando de esto, dicen que hay gente que empezó hace diez años y que aún hoy no se ha enterado que es viudo… que hay gente a la que han tenido que ir a buscar a casa para decirle: «Oye, que mañana es el entierro de tu mujer; joé, para ya, que para ir al funeral no necesitas maleta»

A lo que iba. Y así, en tanto que Josiño cerraba la maleta, los cierres laterales saltaban disparados y se hacía daño en un dedo… pues Juana, a lo suyo: «Pero Josiño, que ya pasó hombre, que ya pasó, adónde vas a ir …. ». Y a Josiño aún le quedaba otra tarea, arrastrar la condenada maleta hasta el ascensor. Y entre el agotamiento; Juana que no paraba y el remordimiento de que eran las 7 y había que rellenar el gotero porque solamente él se preocupaba… pues eso, Josiño, totalmente derrengado cedía y se quedaba en casa otros 15 o 25 años con unas 700 intentonas de fuga de por medio.

Ahora no; ahora nos es así. Ahora, con las maletas de ruedas, como son tan tan que hasta valen para ir a la compra y están prácticamente a mano; al ser rígidas entra lo que entra, lo que no, queda fuera; con un clic se cierran automáticamente y como no hay que arrastrarlas… ya puede decir Juana: «Josiño que… », que eso; que no le da tiempo; que para cuando Juana quiera terminar la frase está Josiño ya en un avión vía Guinea Ecuatorial soñando con bailar el bulumbumbú entre veinte negratas. La culpa de todo… las maletas, las de ruedas. ¿Cómo?. ¡¡ Ah !!, el gotero, ya no hay que rellenarlo


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:23 pm

Los gallegos acabamos con el conflicto israelí en

Los israelíes y palestinos mira que tienen montado un belén… A mí porque no me hacen caso, y porque si voy igual me dan una pedrada y no me da tiempo a decir nada y eso, quieras o no tira para atrás, sobre todo si la piedra es de 20 kilos y te da en el pecho, pero te tira para atrás para atrás y mucho; pero si me dejaran unos segundiños hablar con los dos bandos solucionaba yo eso; bueno que si lo solucionaba. A cualquiera de ellos, que andan liados por lo del terruño, les dábamos Galicia y ya está porque estoy seguro que a ningún gallego le importaría, pero segurísimo porque nosotros somos un pueblo, precisamente eso, un pueblo y esto…

Vamos a ver, nosotros los gallegos vivimos en Galicia pues porque sí, pero no por otra cosa; nadie nos preguntó, oye, y si hay que irse de Galicia se va; bueno hombre, va a ser ahora eso un problema… acostumbrados a emigrar, nosotros no necesitamos una tierra, pero para nada, nosotros somos… pues como Israel cuando no tenía Estado, igualito, pero con maleta. Ay; eso sí, sin maleta no somos nosotros.

Yo la verdad que no sé como son los andaluces, los vascos, los catalanes o los de Ayamonte, pero nosotros los gallegos eso del territorio lo tenemos muy superado, pero mucho; y hasta si te soy sincero hasta nos molesta verla, solo pensar que un día a lo mejor tenemos que sacharla nos da así como ya un tirón intercostal.

Nosotros, tal y como somos,
no necesitamos un espacio físico. Tú vas, por ejemplo a Sierra Leona, y digo Sierra Leona por decir algo, y tú crees que allí un gallego se siente solo… joé, tío, entonces es que no nos conoces. Estas allí, en la Leona esa, hablas con uno cualquiera (que si no es gallego ya es rara la cosa) y lo más normal es que te diga que en un bar que se llama Gurungurúlú (aunque todos los compatriotas lo llaman Casa Pepe), hay un tipo que se apellida Lavandeira, que es de Lalín… y ya todo solucionado; contactas con él y no necesitas más, dominado el país, pero que cuando te digo dominao es dominao.

Porque el de Lalín, nada más presentarte, te dice: «Oes, que para dormir vete ao Hotel Bangarujudubú., que nos le chamamos Hostal Rosa, que el dueño, Milucho, es de alí, da zona de Oza dos Ríos». Y con dos bemoles entras en el hotel Bangarujudubú, sale Milucho y te pones a hablar en gallego y como si estuvieras en una tasca de Compostela, igualito, pero igualito.

Tanto que si se te ocurre decir «¡¡¡ Ay Milucho, mira que me tomaba yo un albariño y unos pimientos… !!! ». Nunca tal cosa dijeras, hombre. Pues ni que estuvieras en el mismísimo Padrón, Milucho te lleva a la cocina y de allí te saca cuatro marcas de albariño; pimientos de Padrón; ostras de Arcade, pulpo a feira; dos docenas de mejillós da Ría de Vigo o de Aurosa, pa elegir; nécoras; centollas; percebes y de postre tarta de Santiago, almendrados de Allariz, queso do Cebreiro y hasta te hace una queimada, lo que quieras.

Y esto ocurre en Sierra leona, en Guayaquil es las islas Barbados, en las fiji o no fiji, en el paralelo norte, sur, este, u oeste; en la osa menor, mayor, en Transilvania o en Guinea Conakri. ¿Nosotros la tierra?, como si la alquilamos o la vendemos, la prestamos o la regalamos o donamos; va a ser ahora eso un problema para nosotros… bo. «¡¡¡¡¡ Jasusiiinnnnnnnn !!!!, ¡¡¡¡¡ Jasussiiinnnnnnn !!!!, colle a maleta e imos pa iso de Israel a ver si queren… ». Y es que… te somos así.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:23 pm

Eso de perder el tiempo...

Eso de perder el tiempo es muy peligroso; pero mucho más de lo que te imaginas, y mira que tú eres descerebrado, pero cuando te pones a pasmar… todo es posible y más.

Hace unos días estaba esperando a alguien y no me digas cómo me puse a mirar el escaparate de un supermercado y me quedé alelado viendo un bote de ColaCao… Mira que hay que estar aburrido para quedarse mirando y remirando el bote de Colacao, pues aquí lo tienes, ese soy yo, ya ves.

Pues me pasé como 10 minutos viéndolo, y no te creas… llegué a la conclusión (esto sí que es triste, lo reconozco) que los botes de ColaCao no son cualquier cosa… no. Supongo que eso es lo que tiene el hacer tiempo mientras esperas a alguien, que tu mente vuela y no sabes dónde puede acabar y cuando lo hace… a saber; pues la mía terminó allí, viendo a las dos negritas con sus lazos en la cabeza y supongo que lo que tenían entre las manos sería cacao y hasta notaba un calor…

No me digas cómo pero yo estaba en África, rodeado de vegetación, de palmeritas, de cacao por todas partes y me encontré con otros que les había pasado lo mismo, que se les había ido el cerebelo y habían acabado allí. Había gente de Suiza, de Alemania, de Portugal, de Finlandia, Israel… un ambientazo… una interrelación cultural… un «que yo me quedo aquí y no vuelvo… ».

De verdad que estaba feliz. Nos juntamos varios, cogimos unas canoas y navegamos por un río inmenso; vimos leones, tigres, panteras, elefantes… buah, tela tela la aventura hasta que llegamos al lago Lacoste, donde había mogollón de cocodrilos con la boca abierta…

La verdad que hubo un momento en el que pasamos miedo; es cierto, como cuando entramos en un poblado y los nativos nos amenazaron con unas lanzas; pero no sé que dijo el tipo de Israel que estaba con nosotros, que nada, unos minutos de tensión y luego… una fiesta saltando todos por encima de una inmensa hoguera, bebiendo un mejunje rojo, comiendo carne de unos bichos más raros. ¿Pero qué tiene que ver Rubalcaba y Rajoy con esto de África y los bichos?, joé, estás politizado pero que mucho.

Total que estaba tan feliz cuando oigo: «¡¡¡¡Guisande !!!!!»; y ostrás, empecé a notar un frío que no veas, ¡¡¡ qué África ni historias !!!, ¡¡¡ estaba en Lugo !!!; sí, en Lugo, cerca de la estación del tren, a casi -2 grados centígrados y nada de guapas negritas…. ¡¡¡ que va !!!, unas tías enfundadas en unos abrigos que no se les veía ni la nariz y menos mal que reaccioné y que me pilla con esta edad, que es en otra y no sabría si estaba viendo ColaCao o estaba colocao, que todo sería posible.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:24 pm

Hay cosas que solo pasan en verano

En verano pasan cosas rarísimas. Preguntas en una agencia por un viaje y, tras contarte las maravillas del lugar que en principio has elegido, te espetan: «Y puede hacer rafting», «raffqué…», cuestionas así como con cara extrañada que no sabes si estas hablando con alguien o sueñas y hasta te miras por si estás en pijama.

Y cuando te repite que «rafting», te preguntas: «Este dice rafting como podría decir vuelo rasante o escalada en familia ¿no?». Pero es que acaso yo soy campeón de España de tirarse a lo burro por un río abajo a lo que salga y no lo sé y el petardo este me lo está recordando, o es que gané tres medallas en las Olimpiadas encanutado y no me enteré…. «Rafting, rafting», te cuestionas; y qué tendrá que ver el rafting conmigo, que por mucho que me mire no va a encontrar más que a un tipo larguirucho de 1,80, que no llega a los 70 kilos y que de musculatura la justa para llevar los huesos…

Y mientras ojeas un folleto con hoteles, que si pensión completa que si media pensión que si una habitación, que si dos, que si está cerca o lejos de… que nada, que ya puedes pasar mil hojas (si es un pastel aprovechas y te lo comes) que no se te va el rafting de la cabeza, que por mucho que lo intentas… imposible.

Y así estás, que ya vas por la página 274 y sin darte cuenta estás en la del Amazonas y el del mostrador que espera una respuesta y como te ve pues eso, en la página do fermoso país do Brasil das garotas, que podrías estar perfectamente en la de Egipto o en la de las islas Caimán; entonces te dice que hay viajes muy baratos fuera de Europa, que hay unas ofertas que… y tú que reaccionas, que sacas la vista del librillo y piensas que seguro que va a haber allí también rafting. Y rafting no, pero te suelta que es una zona espectacular para el ala delta o la caza del león a lazo.

Y tú ya entre el ala delta, el rafting y el león ese de los leones, como que hasta piensas que el tío deduce que tienes pelas y trabajas y que el pavo no es un agente de viajes. Un agente sí, pero un infiltrado, un agente del Gobierno, un espía, que te quiere convencer de todos los deportes de riesgo con una sola intención: que te mates y un parado ocupe tu puesto y baje la lista del Inem.

Y al final, con dos bemoles, con un par, te dan ganas de decir con un grito que lo oyen en Oceanía: «¡¡¡¡¡¡¡ Antequera, quiero ir a Antequeraaaaaaaaa, joééééé !!!!!!» Y sinceramente te da lo mismo Antequera que Monforte de Lemos, Indonesia o las islas Cósmicas porque para viaje, para viaje viaje el que acabas de hacer mentalmente con el tipo del mostrador, que no hay agencia que lo oferte ni bolsillo que lo pague.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:25 pm

Joé son eso de la Paleontología...

A mí hay profesiones que me fascinan, como la de paleontólogo, que lo único que tiene de malo es que para saber cómo se escribe tienes que consultar el diccionario. De verdad que tiene que ser alucinante eso de que escarben los demás, que se deslomen, que suden como bestias, que se queden sin cervicales acarreando toneladas de piedras y tierra para que tú al final, con un pincelillo de Cadena Cien, tumbado, por ejemplo en Egipto, con un Martini en la mano y gorrito caqui en la cabeza, descubras un hueso que pertenecía al Tricarosaurio Deminicusus Rex, de hace no sé cuantos miles de millones de años.

Esa profesión tiene que ser lo máximo. Mientras en otras partes del mundo hay guerras, inundaciones o en algunos sitios como Sierra Leona, que por lógica animal están que muerden, tú… ná, con el pincelillo y como si un maremoto se traga Holanda o la República Dominicana, tú a la tuyo, te va a preocupar ahora a ti una liada de tribus en Guinea Bissau… venga hombre.

Yo me imagino que ser paleontólogo debe ser lo más cerca de que te paguen y estar colgado, totalmente colgado; pero no solo tú, porque en esto del escarbar y rascar a la madre Tierra pues siempre es un equipo formado por gente de varios países, multidisciplinar, que le llaman: holandeses, alemanes, suecos, suizos, chinos, zulúes y tú, que en sí mismo eres un país porque de rarezas vas servido.

Y yo creo que son de distintos países no porque tengan diferentes conocimientos y así pueda haber intercambios de opiniones y pareceres, no. Yo creo que son de otros países para practicar idiomas, porque si empiezas una excavación en el 2008 y la terminas en el 2088 y das con uno de tu pueblo… pues 80 años hablando de lo mismo… no mola; sin embargo, 80 años rajando un año si y otro no con el sueco, el alemán, el suizo o el chino, no sé, como que es más llevadero, es otra cosa.

La verdad que yo no sé si el paleontólogo tiene que fichar, si cobra por PayPal o por cheque, de verdad que ni idea; pero que el tipo ahorra… no me cabe duda. Se levanta por la mañana, allá, en medio de la nada, se echa Nivea protección 1.500, coge de Martini y pincelillo y ¡¡ hala !!, a la excavación, a echar un ojo.

Una mirada al tremendo socavón y nada, que sigan acarreando tierra y que te avisen para Navidades, cuando lleguen al 8.000 pero hacia abajo, que mientras tanto estás en la tienda de campaña echando un dominó con el sueco o hablando con tu ex mujer por el feisbu ese por una cosa de no sé que del colegio del niño, que ya sabes que una ex mujer que se precie te busca estés donde estés y aunque te encuentre muerto la toma contigo igual.

De verdad que tiene que ser apasionante e intenso llegar un día al tremendo agujero que montaste y de repente decir: «¡¡¡¡ Quietos, quietos. Todos quietos !!!!», coger el pincelito, acercarte lentamente a una roquita chiquitita chiquitita ella mientras 4.000 tíos te miran y respiran porque ya no van a acarrear más toneladas, y con una suavecita caricia con la brocha sobre el polvillo exclamar: «¡¡¡¡ El hueso, el hueso, el hueso !!!!». Bueno, apasionante, lo que se dice apasionante para el paleontólogo porque yo, si te soy sincero, todos los días voy al bar Pedreira, en Oza dos Ríos, encuentro un hueso en las aceitunas y no me pongo así, pero bueno.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:26 pm

Radio María, un peligro de carallo

La verdad es que yo respeto todas la Religiones porque todas me importan un bledo. A mí del Cristianismo, el Judaísmo, Budismo, Islamismo y el Hinduismo lo que más me interesa es el ismo, ni el Cristian, ni el Juda, ni el Budi, ni el Hindu ni el Isla; bueno el Isla, sí, pero si es la de La Toja, lo demás… ismo me da.

El caso es que las respeto profundamente, que cada uno crea lo que quiera, que rece lo quiera, que hagas los actos religiosos que le pete pero que no dé la vara; eso sí, como si deseas celebrar un oficio haciendo puenting, pero no des la vara.

Y aquí está el problema, en dar la vara. Desde hace unos meses, chafallando en la radio del coche conecté con una emisora que se llama Radio María. Hasta ahí nada especial, como si es Radio Julia, Radio Aurora o Radio Requeté, «pues una cadena más», pensé. Pues pensé mal; el problema surgió cuando un día iba en coche y como que notaba que me quedaba dormido, que me aburría la conducción, que iba somnoliento, distraído, drogado, como ido y apunto estuve de darme un topetazo.

Entonces, como si despertara de la siesta, como si volviera de un viaje interplanetario o de una sobredosis de un alucinógeno lo comprendí todo perfectamente, pero perfectísimamente, ¿cómo diablos no me iba a dormir, cómo rayos no iba a estar más pallá que pacá si lo que estaba oyendo en la radio era un Rosario?, ¿cómo no me iba a dormir al oír por cincomillonésima vez en menos de media hora santa maría, santa maría, santa maría… ?

Y entonces empecé a preocuparme porque tal como está el personal con esto de las creencias, si mañana aparece Radio Corán y empiezan con un «añiñiñí, añiñiñí, añiñiñiiiiiii; añiñiñí, añiñi,ñí añiñiñiiiiii…», y así treinta horas…. Y como cada una no quiere ser menos, pues ya me veo a Radio Hinduismo en plan «bugungo, bugungo, bugungooo, bugungo, bugungo, bubungooo… » y Radio Budismo en plan; «Ummm, ummmm, ummm, ummmmm… », que parece que no pero te descerebra.

No es por ofender, ni por molestar, que a mí eso no me va, que soy respetuoso y tolerante con todo y a lo mejor existe el cielo y con este artículo ya me dan de baja en cuanto llegue y el pase directo al purgatorio; pero de verdad que Radio María es un peligro; un riesgo; hombre, no creo que sea por lo de María, repito que no lo creo, pero es que es oírla y entrarme un colocón….


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:27 pm

en las aldeas hay un nivelón....

(Cosas que pasan cuando de la ciudad te vas a vivir al campo sin tener ni idea)
Las ciudades, los pueblos y las aldeas son muy diferentes; pero yo me quedo con las aldeas… vas a comparar. Aquí hay un señorío, una categoría que ni te cuento. Tú en una ciudad no eres nadie y si alguien pregunta por ti lo que suelen decir es: «Sí, hombre, ese que viene y se sienta siempre al final de la barra… sí, que siempre anda con folios….. a ver, ese que… ». Nada, que nadie se percata de ti; puedes pasarte años y años yendo a tres o cuatro sitios que para el resto de los mortales eres un desconocido aunque te hayan visto miles de veces.

Y en los pueblos… en los pueblos el asunto es distinto, te conocen; pero en algunos casos, la verdad, que para conocerte así… «¿Viste al bichiño?». Y el bichiño no es otro que un tío al que un antepasado, en la época de los visigodos, más o menos, por lo que hablan, le picó un día un bichejo mientras sachaba y de ahí (ponle varios siglos para atrás) a todos les quedó lo de bichiño y con el bichiño morirán él, su hijo, su nieto, y su bisnieto si llega a tenerlo. «¿Viste a zapatos?»…. uno que tuvo una tienda de calzado, «¿y a cafés?», qué te voy a explicar… Y así más o menos se llaman todos los habitantes del pueblo a los que cuando si no se hace referencia a su actividad suena como a menosprecio, a poca cosa, como «Chuchi», «Mililto» o «Maca»…

Pero en la aldea…. en la aldea es otra historia, vas a comparar; en las aldeas hay un nivelón… Tú preguntas por Luis, el superalbañil de Oza, y te dirán: «Sí, Luis de Vilachá», que suena a alta alcurnia, con esa «de» intercalada… como los duques de Lugo pero juntos ¿sabes?. Y como Luis de Vilachá está Juan de Ciencasas, que suena a expedicionario con Cristóbal Colón, pero no, es encofrador, y como mucho lo que más ha descubierto es que hay una crisis que no hay quien compre un ladrillo; Alberto de Piñeiro de Vales o Juan de Torrelavandeira, que no son historiadores pero por lo que cuentan cuando uno era electricista y el otro escayolista perfectamente podían serlo; o Juan José de Quistilán, que como se duerma Benedicto XVI le quita el papado en un plis plas. La verdad que en las aldeas hay una categoría… bueno todos menos yo, al que llaman «El periodista» o «Guisande», pero te imaginas que dijeran: «¿Viste a Guisande de Piñeiro de Vales?»… tela.

Claro que en esto siempre hay quien lo supera todo porque es gente que es conocida por todos los habitantes y no hay que hacer referencia alguna ni al pueblo, ni a la ciudad, ni al lugar ni a en qué trabaja ni nada, como así me comentó un compañero (José Antonio López de Alba), que estando de delegado de La Voz de Galicia, en Viveiro, conoció a un tipo que era el más popular del Ayuntamiento y de otros concellos. El hombre era ex guardia civil y todo el mundo sabía de él porque le llamaban «El alma». ¿Por qué al ex guardia civil le llamaban «El alma»?, muy sencillo, porque se había salido del Cuerpo


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:28 pm

Yo no digo que los aficionados al fútbol, aunque más bien habría que decir los forofos forofos, estén mal, como un poco pasados. Repito, que no digo que estén mal, pero… ¿están bien?.

Tú sales un domingo por la calle, como me pasó hace unos días, y sentada en una terraza te encuentras a una mujer de unos 45 años, guapa, arreglada, bien vestida, y al lado a su marido, con un pantalón vaquero y una camiseta del Deportivo de La Coruña con un letrerón en el pecho que dice «Estrella Galicia 0,0», que sí, que mucho 0,0 y luego te pasas al 4,5 grados que le has cogido el punto… si es lo normal, que una marca de bebidas alcohólicas patrocine deportes… pero como el fútbol es así, pues nada, que hasta el güisqui te queda de grados… ¡¡ buah !!.

Pero a lo que iba; entonces ves a la pareja sentada y más que una pareja te da la sensación de que la mujer es una cuidadora que en el fondo a quien los ve les está enviando un mensaje subliminal en plan… «Este, que me salió así».

Y claro; esto es como si te gusta la pesca submarina, por ejemplo, y te vas a dar una vuelta con tu mujer y tú, joé pues como te gusta esa práctica subacuática, pues vas con aletas por la calle, traje de neopreno, el arpón para coger el pincho y con el tubito ese para sorber el refresco, estás ya tan hecho a respirar por ese artilugio… vas a pedir tú ahora una pajita… bo.

Y esto, pues esto es aplicable a todo. Que te gusta el salto de pértiga… pues nada hombre, te llevas el palitroque ese de casi cuatro metros hasta que se lo incrustes a uno en el ojo; que te gusta la halterofilia… pues con las pesas esas y la camiseta con tirantes, aunque no llegue a los 50 kilos y seas todo hueso; la esgrima… pues a pasear con la espadita por la calle y vestido de blanco en plan helado. Si es normal, como eres aficionado, aparte de
g********s… Claro que en esto de los forofos lo más raro no es que dediquen toda su vida y presten el cuerpo para anunciar a su equipo. A mí lo que más me extraña es cuando van a un partido y lo que están deseando es que acabe. Miran y remiran el reloj y la frase es: «joé, lo que falta; ¡¡ buf !!, aún queda la segunda parte; si acabara así… ».

Y yo eso de verdad que no lo entiendo, porque es como si a mí me gusta, que ti diría yo, la ópera, voy a ver a Plácido Domingo a la Scala de Milán y en cuanto da el primer Sol o Do sostenido, en vez de disfrutar deseo que se quede afónico o muera allí mismo atragantado en el escenario y que acabe la función. Yo de verdad que no lo entiendo, a no ser que el sponsor; o sea la cerveza esa, no sea 0,0 y se te suban los grados que no veas


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:29 pm

"... pero deja de tocar los botones" (Dedicado a los que controlan forogente, unos crack)

En el asunto de Tráfico las señales son internacionales y una de stop aquí es igual que en Dubai o en Hawai y lo mismo que en Swaziland, en el Cuerno de África; bueno, ahora mismo no, pero cuando secuestren coches, sí. En fin que hay un orden, un código, unas normas más o menos conocidas por todos; pero en lo que es los botones de los aparatos electrónicos…. eso es un cristo… cada empresa a su bola y tú como para tocar uno así porque sí, lo tienes clarinete rapaz.

A mí me quitas del «on» y el «off» y de verdad que esto me supera, y mira que soy un echado palante, pero imposible, me arrugo, me retiro y pido papas.

Hace pocos años en los aparatos había dos o tres botones, aunque más que botones realmente eran una especie de roscas y si querías poner, por ejemplo, la lavadora, las girabas haciendo un ruido así como ¡¡¡ craarck craark craark !!!, que hasta tu familia creía que estabas creciendo y que eran los huesos lo que sonaba (ya se sabe como son los padres con eso de querer tener hijos altos…. pero es buena gente) y ya estaba, asunto arreglado y aparato funcionando.

Yo lo de la rosca/rueda lo tenía más o menos controlado (y que conste que misteriosamente solamente se podían girar hacia la derecha, que hacia la izquierda… como que no iban) y así iba tirando, pero desde que llegó la era digital, esto no hay quien lo entienda.

Te lo juro que yo en el ordenador pincho tantos botones, lugares, sitios, entradas, enlaces o como le llamen que no me entero; pero como hay Dios que si un día cae en mi finca un satélite lo primero que hago es esconder el ordenata porque me veo entrando a saco a los marines en casa diciendo que he cambiado el rumbo del X23JT de visión transoceánica, que soy un hacker, y estos ya se sabe, que del hacker al hispanis jaque/mate… un paso, pero al otro mundo, claro.

Pero es que además ahora los aparatos son tan listiños y tienen tantos programas que lo que ocurre es como te confundas y le des y des a los botoncillos varias veces lo memorizan todo y como son tan inteligentes hasta que se reordenan (resetean, dicen los expertos) pues puede pasar que pongas hoy 3 de junio el friegaplatos y que comience inesperadamente a funcionar un 8 de enero o un 4 de febrero a las seis de la mañana.

Ante esta situación de avances tecnológicos solo quedan dos soluciones, aunque realmente es una (salvo que quieras leerte las 178.444 páginas del manual de instrucciones), y es que cuando compres uno de estos artilugios que sea igual al que tenga un vecino y al que veas tú como que tiene dotes para el asunto electrónico, y cuando no sepas qué hacer recurras a él.

Pero claro, también puede suceder que el tipo esté aprendiendo y esté como tú, o peor, que hay mucho falso entendido, mucho infiltrado, y que al final termines diciéndole: «No te preocupes, ya lo llevaré a… deja, deja de tocar los botones», pero los tocará, los botones, clo. Para muestra… uno.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:30 pm

Para paciencia... los mecánicos

A parte de nosotros con estos túzaros de gobernantes que no han tocado desde hace años, para paciencia los mecánicos; sí, esos que van engrasados hasta las cejas, con un mono y una leyenda en la espalda que dice «Lubricantes Cepsa», o «Talleres Hnos. Antucho», si nos ya adentramos en el rural.

Pero paciencia tienen… llevas el coche a reparar, y ni que tú hubieras hecho formación profesional en el pupitre de al lado. El tío dando vueltas con las herramientas, de un lado a otro, y tú separándote en plan torpe no te vayas a dar un leñazo con algo que no ves o a resbalar. Abre el capó… y allá vas tú de cabeza a mirar; ¡¡¡ pero a mirar qué, joé !!!, ¡¡¡ si ni eres capaz de poner la lavadora de casa y la ves todos los días… !!!, sí hombre sí, la nevera sí, como solo hay que abrir la puerta… dios, qué cruz…

Y paciencia tienen porque tú imagínate cualquier trabajo, pero cualquiera. Imagínate por un momento un cirujano y tú que entras en bata blanca a mirar a ver como cortan al interfecto en plan fileteado a lo salmón el hígado o el riñón; o que te pones a pasar las páginas de Código Penal mientras un abogado estudia un asunto o a tocar la argamasa en tanto un albañil pone ladrillos… porque es esa otra; no solo te basta dar la brasa estando allí incordiando, sino que tú tienes que tocar; sí, tocar. Y lo mismo tocas una pieza que un líquido que cae del coche y lo hueles para ver si es agua o gasolina, como una ventanilla o un cable, que para ti como si es el del teléfono, vas a saber ahora tú de cables…

Y así estas, como te has mentalizado para estar tiempo en el taller, pues como si dan las Navidades; tú allí quieto y no hay quien te mueva. Que la reparación dura una hora… pues una hora que estás; que son dos… pues dos; que tres… pues tres, será por tiempo… total casi aprendes más que en el trabajo…

Ellos, la verdad, paciencia tienen de sobra; ahora tú tienes una suerte que no veas; porque por lo general con las averías el coche está parado, inmóvil, quieto; que es una cosa eléctrica y puedes ponerlo en funcionamiento… y… y él porque es mecánico, pero yo te paso por encima unas mil o 1.500 veces y hasta me parecen pocas. Que qué dices de la junta de la culata, de la tapa del delco… anda la tapa del delco, la de los sesos te levantaba yo a ti, plasta más que plasta.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:31 pm

Cuando a tu empresa se le ocurre hacer cambios

En las empresas, en todas las empresas, hay un momento apasionante, misterioso. Y es cuando no se sabe ni por qué sí, ni por qué no, pero de un día para otro se decide que se van a reorganizar los departamentos. Ya ves qué preocupación… puedes estar en la ruina que eso sí, de morir… morir ordenaditos.

Es decir; que se coge por ejemplo el de Administración… y como si en vez de un departamento fuera un guante… se le da unos meneos que no veas y… las mesas, los armaritos y archivadores se cambian de lugar y así; Juan, que estaba al lado de una ventana, ahora se queda sin ella y le toca a José, que tiene cara ya de DIN A-4 de tanto ver la impresora; Arturo, que miraba al fondo del pasillo… se queda sin esa apasionante visión y es a Marta a quien le va a tocar ver durante unos años el caminito aterciopelado. Y Miguel, que es el veterano, con más de 25 años, sentado en la silla que le dieron al entrar en la empresa y que ya está deshilachada, recuerda que es la trigésimo cuarta vez que lo cambian y lo primero que hace es coger el pastillero porque de tanto que lo han mareado se ha aficionado a la biodramina.

Yo pensaba profundamente que estos cambios en un departamento, o incluso el traslado a otro lugar, era por la moqueta; sí, por la moqueta, para que se utilizara por todas partes y no se desgastara solo por una y así durara más. Estaba convencido que todos estos cambios estaban relacionados con la moqueta, con lo que es el fieltro, y que según la vieras degastada te decías: «me da que va a haber unos cambios… me da que me da que los va a haber… que veo yo aquí esta mo-que-ti-taaaa… »

Había gente que me decía que no, que no era por esto, y cuando preguntaba entonces cuál era el motivo, el personal se encogía de hombros y tanto se encogía que he llegado a conocer a tipos que incluso se quedaron sin cuello, os lo juro.
Y reconozco que estaba equivocado, pero muy equivocado; los cambios no eran por la moqueta; sino que después de casi 55 años de vida y más de la mitad currando, he llegado a la conclusión que se deben para dar empleo a un idiota amigo de vete a saber quién: el organizador o, más técnicamente, el Responsable del Área Técnico Aéreo de Reestructuración Empresarial en Fase IV de Actividad Económico-Empresarial Transversal; dicho de otra manera: Pepe; sí el tipo ese que está en un despacho y ni Dios sabe lo que hace pero sí lo que deshace.

Y tras la reubicación, tras la inesperada reestructuración… todo el personal se pasa una semana como si aquello más que trabajar fuera la Lotería: «Pues a mí me tocó al lado de… »; «qué desgracia, ahora veo… », «pues tuve suerte porque antes… ».

Yo, la verdad, siempre he pensado por qué no harán dentro de los edificios estructuras giratorias, como aquellas maquinitas antiguas de los barquillos, y así, el personal gira por inercia y el responsable del Área Técnico Aéreo de… o sea, Pepe, le da un botón, para en segundos el mecanismo rodante… y que quede como quede. Que te toca una ventana… pues te toca una ventana; que te toca una pared… pues te toca una pared; que te toca enfrente de… pues le das dos hostias, que tenías ya unas ganas…

Así, de esta forma, con un sistema rodante, rotante y basculante ahorraríamos en pérdidas de tiempo, en pasar semanas hablando de que si ahora estoy mejor o peor, que si veo o dejo de ver, e incluso en gastos; sí, en gastos, y sobre todo en lo que cobra Pepe, que para lo que hace… ahora claro, que si cobra por lo que deshace…. entonces, que le suban el sueldo.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

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