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Relatos humorísticos de Manuel Guisande

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Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 10:58 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Cuando ves que no tienes tanto mundo . Autor: Manuel Guisande
Ya puedes viajar lo que quieras que cuando menos te lo esperes vivirás «el momento pailán*». A mí me sucedió en Estados Unidos, en una localidad que se llama Bear Creek, en Texas, en la casa de mi amigo Kevin. La vivienda era la típica de esas que se ven en televisión: el garaje a la derecha, la entrada a la izquierda y un terrenito de unos 60 metros cuadrados frente al inmueble.

En la primera planta las habitaciones y en la parte de abajo un inmenso salón con su cocina, una barra americana y todos los electrodomésticos que uno pueda imaginar y que se podían utilizar con un mando. Para que no faltara nada, en la parte trasera, que no se ve en televisión, hay un campito donde suelen instalar una pequeña piscina y una canasta de baloncesto con los colores de la bandera americana por si quieres hacer un triple o un aliup. O sea, la felicidad total.

Como en la casa no se podía fumar, la solución era salir a fuera, echarse uno o dos cigarrillos y volver a entrar. La verdad es que no los saboreas mucho, pero… algo es algo. Así más o menos fui tirando la mañana del primer día de mi estancia en USA, entrando y saliendo de la vivienda para nicotinarme.

Todo estaba perfecto hasta que a las doce de la noche, cuando mi amigo ya estaba dormido, decidí fumar un pitillo. Así que bajé despacito, sin hacer el mínimo de ruido con la intención de salir fuera para no dejar rastro alguno de humo. En puntillas me acerqué a la puerta y al abrirla ¡¡¡¡Noooo!!!. Comenzó a sonar una estruendosa alarma. Ni que decir tiene que mi amigo bajó a toda velocidad y me encontró en calzoncillos, en camiseta y con un paquete y un mechero en la mano, simplemente, penoso. Desconectó la alarma y me explicó lo que tenía que hacer para que no funcionase si quería fumar. Abrió una caja que estaba oculta en una pared y me empezó a decir qué botones debía pulsar y, al segundo, le dije: «Déjalo, no fumo», a la vez que pensaba que aquello era más complicado que el manual de la BlacBerry, que son 278 páginas.

Al día siguiente, al levantarme, me encontré solo en casa ya que mi amigo había ido a trabajar y no volvía hasta las siete de la tarde. Desayuné y cuando iba directo a la calle a echar un cigarrillo pensé: «¿Y si salgo y la puerta se cierra automáticamente, porque aquí todo es automático, y no puedo después entrar?». Y también al momento cavilé: «¿Y si mi amigo tiene un sistema que si abro la puerta suena la alarma y, como es el primer día que estoy aquí, se olvidó desconectarla?».

Y como el asunto iba in crescendo me cuestioné: «¿Y si suena la alarma y como no sé desconectarla vienen los vecinos, y como no sé inglés y estos están armados hasta los dientes y creen que soy un ladrón me fríen a tiros?». Estaba ya en total paranoia cuando me dije: «Abro la puerta y que sea lo que Dios quiera, pero yo fumo con o sin alarma». Me armé de valor, me acerqué a la puerta, agarré la manilla, abrí rápidamente y…. no sonó la alarma.

Pensaba que todo había pasado cuando entonces me asaltó otra duda existencial mientras encendía el cigarrillo y con un pie sujetaba la puerta abierta: «¿Y si ahora la cierro y mi amigo tiene un sistema que no se puede abrir tras cerrarla o tiene una alarma que previamente hay que desconectar siempre que se entra en el día por primera vez?». Así que estirándome como pude cogí una maceta que había cerca y la puse entre la puerta y la entrada y así quedó hasta las siete de la tarde. Cuando llegó Kevin le expliqué lo sucedido. No me llamó pailán, porque no sabe lo que significa, pero seguro que sí hick, que más o menos es lo mismo.

paula



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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:32 pm

Cuando lo que tienes dicen que es...un virus



Los médicos de ahora no son como los de antes, o no saben de Medicina, saben poco, lo justo, o demasiado porque cuando voy a uno debe creer que estoy que la espicho y no me dice lo que tengo. Será para que no me quede tieso en su consulta. No sé, pero hace unos años, no tantos, ibas a un centro médico y el que te atendía te miraba, te hacía unas simples pruebas y te decía que tenías una gripe, un simple catarro o que había que hacer unos análisis porque podría ser un problema de riñón, de hígado, de pulmón, de corazón, del hueso palomo…. pero algo te explicaba de tu dolencia o malestar general y, de alguna manera, de la consulta salías algo más tranquilo.

Ahora no; ahora, y sobre todo en «verano», salvo que vayas con una pierna o las orejas ensangrentadas en las manos y la tapa de los sesos en una bolsa de deportes, lo que tienes es «un simple virus», y los facultativos además suelen añadir esa frasecilla de: «Es que esta temporada hay mucha gente con él», como si más que un virus fuera un tipo que viene a pasar las vacaciones a A Coruña. Y tú, que de lelo tiene lo justo y de luces también, porque vas a 125, le preguntas: «Sí; virus sí, pero tendrá un nombre y lo que me duele tendrá otro ¿no?». Pues no, ni nombre del microbio ni de tu dolencia; lo que tienes es «un simple virus» y de ahí no hay quien los apee.

Pero lo que no entiendo, si no te van a decir nada, es por qué ese afán de preguntarte si fumas, si tienes insomnio, si tienes la tensión alta, si tomas algo para dormir, si eres alérgico a … Pero de verdad les interesa todo eso cuando todo confluye en la condenada máxima de «un simple virus». Pues para llegar ahí a mí no me importaría que me preguntaran qué coche tienes, cuánto pagas de hipoteca, si tienes o dejas de tener asistenta y que si vives alquilado o en una vivienda propia o de protección oficial, qué más me da porque, el asunto es: ¿Pero usted realmente sabe lo que tengo o está de prácticas porque es verano y el titular está de vacaciones?.

Y al final sabes que lo que tienes no es grave; pero no porque te lo haya dicho el médico (bueno, hombre, lo quitas del «simple virus» y a lo mejor tiene que hacer otra vez el MIR), sino por una simple deducción ya que si por la consulta han ido otros como tú y varias veces, como dice el galeno, entonces es que…. si han ido en varias ocasiones (te dices todo contento y con cara de misterio) es que obviamente estaban vivos, con lo cual, además de pasar de paciente a detective, piensas que malo será que vayas a ser ahora el único petardo que acabe en el otro mundo por «un simple virus».

Pero cuando se te aclara ya todo de una forma diáfana el entramado sanitario es cuando abres el medicamento que te ha recetado y lees ese prospecto que despliegas y despliegas y despliegas y sigues desplegando hasta el infinito total.

Lo que te ha dado el inquilino de la bata blanca para el «simple virus» (Ibuprofeno, no faltaría más, que es como un nomemarees) lo mismo vale para las varices que para las narices, para los ojuelos que para los orzuelos, para las tibias que para el dolor de costillas. Y empiezas a sospechar que de «los genéricos» no se trata tanto de una marca de esas ONGs que son los laboratorios farmacéuticos, sino de que como no se tiene ni idea o poca te dan uno que vale para todo y para todos. Sí, también para el «simple virus» que, como el médico titular, también está de vacaciones. Y es que ya lo dijo el doctor: «esta temporada hay mucha gente que está con él».


Autor: Manuel Guisande

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:33 pm

Una cuestión personal... por si sucede

Como un día ocurra… como un día ocurra… ¿Y qué puede ocurrir, qué puede suceder?. Vamos a ver, que no quiero que interpretes que soy un creído, no; pero como hay mucho tío listo y pasan tantas cosas… a mí ya no me extrañaría nada porque después de conocer a una india sioux en un aldea 11 habitantes y casarme, y todo porque se confundió de casa… pues todo es posible

El asunto es el siguiente, y yo sé que tú me comprendes. Di que sí, que eres mi última esperanza. Te explico: Personalmente no creo que un día sea reconocido por todo lo que escribo; estos artículos quedarán por ahí por la Red, paseando y paseando intempore, pero mucho me temo que un día, pasados pues uno 3.000 o 4.735 años, por ejemplo, un tipo buceando o navegando por la blogosfera se los encuentre y entonces diga que ha descubierto a un escritor que es la repera limonera y, a cuenta del escritor repera limonera (o sea, yo) el tío escriba un libro y a mi costa no pegue clavo rajando por la radios diciendo que desde que se inventó el helado y la nevera nada más refrescante que la obra de Guisande. Y así… a vivir, que como con esto de las autonomías se tienen que crear figuras y ensalzarlas como sea… pues es capaz de cogerme y… si te contara la de torpes que hay que parecen héroes.. ¡¡ buf !!.

Como digo; dudo que vaya a pasar, pero si ocurre, me imagino a los expertos en la obra guisandiana diciendo. «En sus escritos se aprecia un concepto cosmológico y curiosamente hay más de 20 artículos cuyas líneas tienen 33 palabras, igual que la edad de Cristo y esto significa… ». Pues no, chaval, ni cosmos ni lógico; y si tienen 33 palabras es porque no cabían más, ni cristo ni no cristo, que la pantalla no es de chicle y que no da más de sí. ¡¡ hala !!, búscate otra teoría so papón.

Y seguro que otro, crecido, porque hay que crecerse para dar el cante, y cuanto más mejor, comentará: «Y en muchos artículos hay un mensaje subliminal, oculto, porque si juntamos las primeras letras de los artículos 7, 27, 184 y 246 uno se sorprende porque se deduce… ». Pues de mensaje oculto nada, y ya que hablas de oculto lo mejor es que te ocultes bajo el micro porque mira, (y esto sí que va a ser uns sorpresa para ti) si sumo el 7, el 27, el 184 y el 246… da 464, que es lo que te voy a dar yo a ti, 464… como 464 soles y como es una cifra par… a pares las vas levar.

Y otro, porque esto de disparatar te es así neniño: «Su obra es muy plástica, y aunque trata temas muy serios se trasluce». Pues mira, de plástica, la bolsa de Gadis, cuando voy a la compra, y ya que hablas de traslucir, a ver si te pasas por la casa que aún debo de tener y limpias las ventanas, que tienen que estar… traslucir, traslucir… te lo voy a poner a ti claro…

En fin, que no ocurrirá, seguro que no; pero si sucede, si alguien por la Red dentro de 3.000 o 4.735 años encuentra mis artículos y pretende vivir de ellos… pues que no; que Guisande escribía lo mejor que podía, disfrutaba, se reía, sobre todo se reía, amaba la vida, que la gente fuera feliz y dormir la siesta. Nada más, vamos, como tú ¿no?


Autor: Manuel Guisande

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:34 pm

Quiero un premio... pero ya

Descarao, quiero un premio pero ya. ¿Y por qué quiero un premio ahora, pero ya? porque como he dicho en algún artículo soy una persona adelantada a mi tiempo, en un segundo, y aunque parezca poco, lo del segundo, qué quieres que te diga… lo veo venir, pero lo veo venir y más claro… Pero es que además no creas que deso aprovecharme, que yo no soy así, que yo soy muy noble, que yo… «anda Guisande, ¿no tienes abuela?». Pues no

A lo que iba; el problema está que cuando uno recibe un premio ¿qué sucede?, pues que el tío tiene 80 años, está más pallá que pacá, entonces le dan 100.000 o 200.000 euros y… y aquí está el asunto: ¿Para qué quieres 100.000 o 200.000 euros con 80 años?, pues supongo que será para pagar las medicinas de la farmacia, para el pufo que arrastas desde la guerra civil, para comprar un nicho o ya para dejar esas pelas de herencia y un cristo familiar de no te menees… sí, hombre, para que hereden…

Por eso; yo quiero un premio ahora, pero ahora mismo, no a los 80 ni a los 70, y si al final no me lo merezco… lo devuelvo, como lo oyes, lo reintegro todo todito. Vamos a ver, es que yo no quiero llegar a los 80 (si es que el premio lo merezco, repito, si es que lo merezco) que se reúnan unos vete tú a saber quiénes de qué entidad y me den los 100.000 pavos. Sí, 100.000 pavos y que cuando vaya a recogerlos en un acto solemne me tiemble la voz, que se me caiga la dentadura postiza al decir «gracias», que tropiece con las muletas, que se me caiga el sonotone o me enrolle con el cable del gotero al recoger el cheque…. ¡¡¡ Venga hombre !!!!.

Pero vayamos a la praxis que no hay como eso para entenderlo bien, que a lo mejor alguien se va a pensar que soy un creído… y nada de eso, que te soy más sencilliño que la vaca marela que estoy viendo por la ventana mientras escribo este artículo.

Por ejemplo: Voy con dos bemoles a una institución que otorga una recompensa literaria y les digo: «Miren, yo creo que valgo, y me da la espina que si sigo así el Planeta pues no, que no tengo amistades, pero el suyo… y si me dan las 100.000 leandras que ofrecen… ». Entonces cojo el money, en cuanto lo reciba pillo un taxi, que me lleve a un aeropuerto y lo más cerca que estoy es en las Walkirias y no me ven por estos lares en 15 o 20 años, a unos 9.000 euros por anualidad, que no es mucho pero ya me las arreglaré.

Que al final con 80 años la institución me envia una carta en la que me dice… «Sr. Guisande, hemos comprobado que su trayectoria más bien ha sido penosa y reunida la directiva hemos considerado que usted es un auténtico merluzo, por lo que le agradecemos que devuelva…. Pues nada, hombre, les devuelvo los 100.000 o 200.000 vellones y aquí paz y después gloria; sobre todo gloria, porque si a los 80 tengo que devolver 100.000 o 200.000 euracos… de ahí a ver a Dios, un suspiro, el último claro


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:35 pm

Pablo el alcalde, la sioux, cleveland, el agua y la aldea; ¿alguien da más?

Cuando la cosas se complican… se complican o, como decía mi abuela, lo que está de Dios… está de Dios; y de Dios estaba que iban a venir de visita a la aldea mis suegros: Theodore Paynther y su esposa Jewel, él de la tribu sioux y choctaw, ella de los cherokee, mi mujer de la sioux y yo de Santiago de Compostela, con dos bemoles y Cierra España, joé si mi padre levanta la cabeza…

Días ante de la invasión, durante más de una semana, vía telefónica, hice de embajador de España contando a mis suegros que nada como este país, que una maravilla, que hay las mismas comodidades que en cualquier otro de Europa, que España es lo más de lo más, que está entre los más desarrollados del mundo mundial y que nada tiene que ver con los países tercermundista… sin comparación, pe-ro-es-que-no-hay com-pa-ra-ci-ón, por diosssss… dónde vas a parar…

Ante cualquier pregunta de Theodore y Jewel contaba lo que no te puedes ni imaginar. Hasta les dije que en Galicia hay rascacielos, y no uno o dos, sino muchos, tan altos como los de Houston y Nueva York o más, pero o más (que ya puestos…) y solamente me faltó decirles que por la mañana en la rías gallegas las sardinas salen del mar y no necesitan ser capturadas porque ellas mismas son tan obedientes que van directamente a la sartén y allí se inmolan, con un gracejo ellas…

Y entonces ocurrió que…

Pues así estaban de mentalizados mis suegros cuando nada más llegar a la aldea, agotados del viaje, quisieron darse una ducha y… ¡¡¡¡¡ nooooo !!!! ¡¡¡¡ sin aguaaaa !!!!; pero cuando digo sin agua, es sin agua, ni una gota, y fue ver sus caras que pedí a Dios que no se fuera la luz, que todo menos un apagón, y yo no sé si fue la fe o que yo ya estaba eléctrico e hice de bobina…. pero el tendido lumínico se portó como un campeón, pero ganas de llorar y que con mis lágrimas se ducharan… una ansiedad oye…

Entonces, como uno es muy caballero, pues decidí que por lo menos para beber podría conseguir agua (es decir, ya estaba en la fase de conseguir) y allá me fui con unas botellas en un caldero en plan sherpa a buscarla a un riachuelo; bucólico el asunto lo que quieras, pero lo que pesan diez botellas… tela, y lo que beben… otra.

Tras el primer trance, al día siguiente vinieron arreglar no sé qué de una tubería del manantial y no me digas cómo… pero una pieza que encaja que no encaja, que se acopla que no se acopla, que es del 25 y no del 55… pues mira por dónde, ni se encajó ni se acopló, se rompió, y otro día sin agua y ya me veía yo como los chinitos esos de las pelis, con una vara larga sobre el hombro y dos cubos en los extremos trayendo el líquido elemento de un riachuelo cantado: «chinchichín, chonchonchón, o se van ellos o me voy yo; chinchinchín, chonchonchón… ».

Una llamada urgente

Y como el asunto veía que no, que no tenía trazas. llamada urgente al Ayuntamiento en plan ¡¡¡ mayday mayday !!! y… mira que rajo de los políticos (aunque cuando lo hago realmente son de esos que ocupan altos cargos en Madrid), pues fue llamar, y el alcalde, Pablo, (que parece un bróker pegado siempre al móvil atendiendo a los vecinos), nos hizo una visita y aunque no lo dijo yo creo que al ver tanto extranjero adoptó decisiones radicales para evitar un conflicto internacional en ciernes.

Así que Pablo, oteó el horizonte y explicó la solución en un plis plas mientras mis suegros, mi mujer y los niños, sentados en la finca, parecíamos un grupo de refugiados a punto de emigrar; unos pelos, unas caras, unos ojos caídos, un qué pasara que todo puede pasar… vamos, no dan unas maletas y nos ponemos andar… fijo.

Y finalmente, después de algo más de dos días… bueno bueno, ¡¡¡ qué adelantos hay en España!!!: ¡¡¡ había agua, había agua, había agua !!! sin necesidad de que todas las tribus que estaban en la casa/reserva tuvieran que hacer la danza de la lluvia. Y así fuimos todos felices; pero, y aunque no soy rencoroso, este caso es distinto, porque tal y como me miraban, tú espera que vaya yo a su casa de Cleveland, que como habrá la nevera y no haya la condenada Coca-Cola, estos tíos, digo, suegros, me la fabrican, como hay Dios.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:36 pm

Me tienen más que hartito con las estadísticas electorales

Cuando llegan las elecciones, a mí lo que más me alucina son las estadísticas; y aunque cuando hacen un sondeo parece que son pocas mil personas para conocer los resultados… joé, pues los tíos, con un pequeño margen de error, es que lo clavan, y lo peor es que tú formas parte de ellas quieras o no.

Y esto lo sabe bien mi buen amigo Xosé Gabriel Vázquez Fernández, experto y doctor en Sociología de la Universidad de A Coruña, que siempre acierta con los sondeos y que mejor le iría si hiciera uno sobre la Bonoloto o la Primitiva, pero como le va el rollo social… pues así me tiene, arruinado. Ten amigos para esto… bo

Pero a mí lo que más me gusta de este tinglado de los comicios y estadísticas y números es lo de la horquilla. Lo de la horquilla me llega al alma; no porque me interese si un partido va a tener más o menos diputados (que como si mueren todos; es más, si la palmaran estos tipejos de ahora hasta me darían una alegría) sino porque lo de la horquilla me recuerda a mi abuela cuando se las ponía en el pelo, y hombre, pues la verdad que es de agradecer por parte del Gobierno que al menos de dar nos dé recuerdos una o dos veces al año, que quieras que te diga, un detalle.

Pero las estadísticas, me tienen obsesionado. Yo cuando hay elecciones estoy como eso de la margarita: voto nulo, voto blanco; voto nulo, voto blanco… y pienso: «A que le doy un quiebro a la estadística, a que le pego un regate y me abstengo». Pues como lo hagas… la estadística lo tiene previsto.

Es más, estás frente a la urna, no sabes qué hacer, te pones nervioso, le das una patada a la cajita esa porque se te escapa el pie, el cerebro o estas hasta los bemoles del certamen este de la Fiesta de la Democracia… pues hasta la estadística tenía calculado que un 0,000000001% de las urnas iban a ser invalidadas por un acto violento.

Yo ante este juego de cifras la verdad es que sucumbo, dimito, desfallezco, no veo la forma de engañarlas, incluso he pensado: «Y si en un arrebato me corto las venas frente a la urna y no puedo votar ¿lo tendrán controlado?… », pues fíjate, a mi me da que sí, y hasta me da que en los estudios, al final de todo, así como al margen, hay un asterisco que dice: Acciones violentas: coartarse las venas, 0,0000000000001%; matar al que esta delante y va a votar, 0,000000000000001%; cargarte a un vocal 0,0000000000,1%, descerrajar un tiro al presidente de mesa 0,0000000001%; morir por la emoción de votar 0%, fijo, por la emoción… 0%.

No hay forma. De verdad que no la hay, y mira que le doy vueltas discurriendo qué puedo hacer, cómo despistarlas; pues imposible, oye, estás atado y más que atado, fichado y más que fichado, controlado y más que controlado con eso, con un porcentaje, con un número;vamos, como lo que somos


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:36 pm

Me encantarían que mis amigas fueran negras

A mi me encantaría que mis amigos en verano, aunque en este caso más bien mis amigas o conocidas, fueran negras; nada de la bobada esa de color… negras, pero negras negras, desde junio a septiembre incluido, que son las fechas más problemáticas.

Y es que esto del verano es insoportable. Estás en la playa y de repente… alguien conocido que llega y dice: «¿Verdad que estoy morena?». Y tú: «Sí, mucho», mientras te frotas los ojos porque la claridad no te deja ver, la cabeza te da vueltas por izarte rápido, la toalla se llena de arenas y en lo que realmente piensas en a ver si una playa de esas de las Catedrales, en Lugo, se desmorona y varias toneladas de piedra le caen encima y hacen con ella un condenado agujero, negro, claro.

Y es que estás tan tranquilo y, así porque así sin preguntar, te sueltan: «Fíjate como se nota la marca». Mira, yo no me dedico a la prostitución ni cosa parecida, pero he visto así, sin comerlo ni beberlo, más partes de culos ajenos para que observe esa franja, esa «marca», es franja de Cisjordania que separa el invierno del verano… Y como digas que bueno, que sí, que tiene color… Otra en la cara. Sin esperarlo, separa un poco la parte de arriba del bikini y te enseñan ¼ de pecho que te da ganas de decir, «pero mira guapiña, porqué no te pones en pelotas de una vez, te hago unas fotos, las miro en casa tranquilamente, realizo un estudio y te envío el dictamen por correo o por wasap y me dejas tranquilo escuchando el mar… ».

Pues no, no hay forma; en verano siempre pasa lo mismo: de mostrarte un cacho nalga a la otra, de una parte de la tetilla izquierda a la de la derecha, porque esto es lo malo del ser humano, que siempre tiene dos caras, hasta en el cu…

Y no te creas que esto sucede pues, por ejemplo, a los veinte días de verano… ¡¡¡ que va !!!! Esto pasa al primer, al segundo, al tercer y cuarto día y cuando llegas al XXV, que ya hasta lo piensas en números romanos porque te parecen que han pasado siglos aguantando la misma historia ya te sabes como es el culo de todas los de la playa y has visto más pechos que en un club de alterne de una comarcal.

Por eso a mí me encantaría que todas mis amigas o conocidas (no pienses mal que te veo venir), fueran negras, pero negras negras. Aunque bien pensado, creo que no hay solución porque si fueran eso, negras, pero negras negras, estoy seguro que alguna se bajaría el bañador ya por inercia y diría «Mira, ¿a que estoy blanca?». Y sí, tú blanca y yo pálido porque vaya desastre de culo.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:37 pm

Los camareros... memoria privilegiada

Los camareros tienen un cerebro privilegiado, una capacidad de retención que ya me gustaría a mí; pero no solo ahora, que me queda una neurona y la utilizo en el blog, en monodosis, como los medicamentos, sino desde que nací.

Presta atención, pero mucha a lo que voy a escribir. Llegas a un bar con varios amigos, te acercas a la barra pides un café con leche, una cerveza, un cortado, un Coca-cola, una tapa de tortilla, y cuando ya parece que ya está todo, el del café con leche dice que no, que un descafeinado, y el camarero, muy profesional, pregunta «¿De sobre o máquina?, que nunca supe la diferencia, pero por lo visto lo hay. Pues mientras va a preparar todo, otro que también está en la barra a dos metros de ti dice: «Me puede cambiar para tabaco». Todo esto en poco mas de 20 segundos y dando los buenos días.

Pregunta: ¿Eres capaz de recordar todo lo que se acaba de pedir al camarero?. 1 acierto. Sigue durmiendo y no te levantes en todo el día, que ya no sé ni para que saliste de cama, pero como te has levando porque si no sería imposible que leyeras esto, ¡¡¡Ánimo !!!, que a ver si acaba el día y te vas a sobar porque para lo que vas a hacer hoy… 2 aciertos. Anda, vete con el de 1, va a ser mejor, inútil. 3 aciertos. Vale, estás en la media normal, sigue currando. 4 aciertos. Lo tuyo es más que normal, pide un aumento de sueldo. 5 aciertos. Pleno. Realmente lo tuyo es paranormal, bueno no, tú eres camarero.

Pero esto que vive este profesional de la bandeja no es solo en 20 segundos, sino así casi todo el día y no 8 horas, no, 10 o12, mientras el barrigas/bigotes (que suele ser el dueño) mira desde una esquina de la barra como se llena la caja. Y en medio de esta vorágine diaria, otro grupo, otra gente, y cuando ya se ha pedido todo y el camarero se va a por lo solicitado se oye una voz que dice a grito pelado: «¡¡Ah!!, y una ensaimada». ¿Ensaimada?, tienes suerte que él es un profesional porque a mí me pides 7 cosas y al final se te ocurre la ensaimada y te llevas una ensaimada-ensalada de… sí, de eso.

No sé tú, pero si yo estoy como ellos, de un lado a otro de la barra en horas puntas y todo el personal como gallinas cacareando y pidiendo… palabra que saco un par de kalashnikov, hago un barrido que no veas y a los que quedan les digo: «Qué, ¿a que os parece bien a todos café con leche?. Pues en fila de uno y a callar» y fijo que el local, excepto los que han quedado fiambres, ese día hace una caja que no veas, y haces caja porque dijiste café con leche, que llegas a decir camarones y todos uno a uno un ración tras ración… vamos, como me llamo Guisande.

Y es que además en esta dura profesión poco valorada aún encima siempre hay alguien que pide, por ejemplo, un refresco de naranja, y cuando se lo ponen, dice: «¿Es que esta marca?». «¿¡¡¡ Marca !!!? Anda, bebe y calla papón que me acabo de cargar a veinte y te voy a marcar la cara con un copyright de imbécil que vas a ir con ese © en la frente toda la vida».

Yo, la verdad, tengo un bar y es un éxito o me lo cierran al día siguiente, porque mira que hay gente pesadita, que entra y dice: «Yo quería, yo quería…». Y tú piensas: «Pero este tío viene a tomar algo o viene a querer conocerse, a saber como es, que entonces no es aquí, que es en la primera planta, donde pone psi-qui-a-tra, que esto es el bar, solo tres letras B-A-R, que ya con menos no hay nada; bueno, sí, TU».

De verdad, para mí los camareros es un gremio admirable que con esa portentosa memoria podían haber hecho como mínimo notarías, que además el figura este cobra por folio, que ya es triste chapar tanto por ganar por DIN A-4, mientras que él ejercita la memoria y el cerebro todo el día y, además, te da lo que le pides, él, claro, que es el camarero y el profesional, porque yo… vamos yo me mareas como a ellos y… o el kalashnikov o la ensaimada.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:39 pm

Vocal para las elecciones...como si me nombran consonante


El pueblo al que pertenece mi aldea, Oza de los Ríos, en Galicia (España) es muy ordenado, tanto que hoy, a través de una carta, me nombraron vocal de una mesa para las elecciones gallegas del 21-O (tocado). Vamos a ver que te explico cómo es aquí en la aldea una mesa electoral.

Tú sabes esas películas de nazis en las que metían a todos a mogollón, casi a patadas en un vagón de tren… bueno; pues aquí igual pero en una caseta de obras y, como los judíos, sin ventanas, con el mismo calor pero artificial. Una estufa eléctrica y un enganche al primer poste de luz que haya; que el palo está a 3 kilómetros… pues 3 kilómetros de cable, «¡¡¡ tira Chuchi cajoenrós que chegamos!!!»; que esta a 6… pues a 6, va a ser ahora por cable… como si hay que enchufarlo en Compostela, donde está la Xunta, que allí hay enchufes de sobra.

Como decía, el Ayuntamiento es muy ordenado porque, por ejemplo, ¿iba yo a ser presidente de la mesa electoral?, no; ¿sustituto del presidente?, ¿suplente tercero?, tampoco. Yo estoy seguro (aunque dicen que esto se sortea) que pensaron: «el Guisande, que es escritor, qué mejor que de vocal, que está acostumbrado a las letras… ».

Y seguro que fue así: vocal por la gracia de Dios; pero a mí como si me nombran consonante, voy y hago lo que pueda, que para no creer en esta pseudodemocracia, creo que con presentarme abrigado hasta la orejas y decir buenos días, ya cumplo de carallo.

A mí, si te soy sincero, de este telefilme de la Fiesta de la Democracia lo que más me va a gustar es cuando comamos, porque tío… aquí no es como en la ciudad, que te dan un bocadillito reseso, plastificado, con tres lonchitas de mortadela y aguanta la jornada. Esto es otro mundo. Aquí los familiares de los miembros de la mesa te vienen con unas viandas que flipas: queso, chorizo, jamón, empanada y no me extrañaría que pulpo. Y a mojar la salsita con pan de mollete y a limpiarse con servilletas, yo, con papeletas, que me mola más.

Yo lo siento por la Junta Electoral de Zona, de Subzona, Central, Comarcal o de la General Motors, que yo eso de mirar con la reglita el nombre, bajar la cabeciña hasta quedarme ciego y llegar hasta el DNI como si trazaras en un mapa la invasión de los aliados… como que no, vamos como si me tuerzo tres o cuatro renglones y me da lo mismo que Josiño de Vilachá, por ejemplo, sea el 33.456.787, el 43.455.689, o el 45 a secas. Matarme… lo justo.

Por eso, como aún estamos a tiempo, yo le diría a los responsables de la Junta esa de Zona que, además de que no estoy preparado, soy un inútil, pero un auténtico inútil, que nunca aprobé el dibujo a mano alzada y que busque a otros con más tino en esto de los renglones, con más ojo, especialmente a investigadores de células madre, del cosmos o en el sector de la relojería, del miniaturismo o el termalismo… yo que sé, cualquiera mejor que yo; que yo no respondo ni en comisaría, o que venga el mismísimo candidato a sustituirme, que seguro que le interesa esta movida bastante más que a mí, por que amí, lo que es a mí, quitando el queso, el chorizo, el jamón, la empanada y los 50 euracos que creo que dan por este juego… como si anulan las elecciones, como si salen dos presidentes o cuatro, me importa un verdadero bledo. Un saludo señor Feijoo & CIA.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:40 pm

Cuando descubrí que yo no era...

Después de cuatro años en una aldea, para mí que esto afecta porque a veces noto sensaciones extrañas, como alucinaciones, visiones; no sé, pero algo ocurre. A lo mejor puede ser que al vivir en un valle cerca de La Coruña, pues como que se crea una nube con todos los canutos que se fuman en la ciudad, ésta va cayendo suavemente sobre nosotros y nos incide directamente en el cerebro, puede ser, pero que algo sucede… eso no me lo quita nadie.

Lo que sí es cierto que lo bueno de vivir en el campo es que te conoces a ti mismo y, si tenías dudas, como me ocurría a mí, si eras idiota perdido… se te disipan todas.

Yo un día descubrí que normal normal no era cuando me acerqué a un cerezo; ya ves tú, un simple cerezo. Bueno, pues me acerqué y qué crees tú que sería lo normal al ir a un cerezo…. pues eso, coger el fruto con la mano y comerlo, pero intentar hacerlo con la boca y de puntillas… y así estuve, comiendo cerezas de las ramas y empezando a conocerme que, entre nosotros, dudas dudas más bien no tenía, simplemente era confirmar mis sospechas.

A esto de las cerezas, si te soy sincero, importancia, lo que se dice importancia no le di (que es lo que pasa cuando eres parvo, que no le das valor a los primeros síntomas hasta que un médico te abre los ojos) pero lo que realmente marcó un antes y un después en mi vida fue la ensalada; sí, la ensalada, la de siempre, esa de la cebollita y el tomate. Esa, realmente, descubrió mi identidad en todo su esplendor.

Estaba en casa y pensé: Voy a la huerta, arranco una lechuga, un tomate, una cebolla, le echo vinagre, aceite, y ya está; ensaladita hecha y me la tomo tranquilamente en la mesa como un señor; pues no, a tomar viento el señorío.

No me digas qué pasó por mi mente pero hice al revés: cogí un plato, le eché aceite, vinagre, me lo llevé a la huerta, me senté en medio de la hierba, arranqué una cebolla y un tomate, y cuando iba a coger una lechuga… yo no sé si fue el viento o qué, pero noté que se movían, como que temblaban, como que estaban nerviosas, entonces lo comprendí y sin darme cuenta me encontré hablando con ellas: «Mirad queridas lechugas, entiendo que es duro, pero una de vosotras tenéis que sacrificaros. Lo siento _añadí con voz grave_ pero a una la tengo que rebanar».

Y nuevamente, no sé si fue un aire o dos, para mí como que temblaron otra vez, y si te soy sincero me dieron una pena… pero gracias a Dios me rehíce, me sobrepuse, me envalentoné, respiré profundamente, cogí de cuchillo y ¡¡¡ zas !!!, a la que tenía más cerca le pegué un tajo… pero un tajo…

Y ese día, en medio de la finca, sentado entre la hierba a modo de vaca como si pastara, tomándome la ensalada bajo una arboleda mirando al infinito, me declaré estúpido, pero estúpido total, integral, pero fui feliz, pero tan feliz… que ni que fuera parvo.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:41 pm

Tirarse desde 39.000 metros... ¿una proeza?

Vamos a ver, que no quiero quitar méritos a nadie; pero que tirarse desde 39.000 metros sea una proeza... pues no lo tengo aún claro. Hombre, si en vez de bajar como bajó subiera... aún, pero bajar.... que yo viví en La Coruña 30 años en un noveno, y si multiplico las veces que bajé a la calle... 100.000 metros me salen fijo. Y no es por presumir, ¡¡que va hombre !!!, pero para mí que más proeza que esa es la que hizo este menda (en el enlace podeís leerloo) y mi país no me ha reconocido para nada. Ya sabes, somos tantos como tú, hérores anónimos...

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:41 pm

Ni con 18 máster entiendes a un gallego

Los gallegos somos polifacéticamente raros, pero muy raros, extraños, extrañísimos, y para comprendernos te lo juro que no es fácil, ni naciendo aquí hay cosas que puedas entender. Yo no sé qué tenemos dentro del cerebro, si algo especial por eso de vivir en una esquina, si es el viento racheado de estos lares, si es el color verde del campo, si es que las rías no solamente son entradas en la costa sino también en el cráneo y nos toca algún nervio o… ¡¡¡ oye !!! ¿serán las vacas, que a lo mejor tienen algo que ver y no se ha estudiado el asunto? No sé, pero algo nos ocurre.
Y es que aquí pasan cosas que no suceden en otras partes del mundo, pero en ninguna. A ver, dime una: ¿Luisiana?, no; ¿Montevideo?, tampoco; Londres… no. Y así puedes seguir diciendo sitios y sitios, lugares y lugares, ciudades y ciudades hasta que te canses; pero como se te escape Vigo, Lugo o Carnoedo, por ejemplo, pues sí, entonces sí; ahí, como es Galicia, sí suceden, sí suceden cosas insólitas, únicas.

Vamos a ver: Un gallego (yo por ejemplo, porque también lo hago) está en la calle, por ejemplo, y se le acerca un turista para preguntarte por la salida de La Coruña, una situación normal ¿no?. Vale; pues entonces, el gallego señalando al fondo con un dedo, como si fueras la estatua de Cristóbal Colón de Barcelona, le dice: ¿Ve aquélla casa azul?, «sí», responde el turista. ¿Ve que más allá hay un letrero amarillo con unas letras rojas?, «si», contesta. ¿Y ve que hay allí una deviación, que hay dos carrteras, una a la izquierda y otra a la derecha?, «sí». ¿Pues ve la de la izquierda? «sí». Pues esa no, no; la otra.

Pero vamos a ver Santiago Apóstol, San Juan Crisóstomo, Teresiña de Calcuta yo qué se quién ya…. no es más fácil decir ¿Ve el vial el de la derecha?, pues ese es. Pues imposible. Ilusionamos al tipo, y cuando ya ve el vial que le indicamos, cuando todo ser humano, pero todos; desde Rusia a Casablanca pensaría que el vial que le señalamos es el de salida… le damos al pobre un quiebro cerebral y le decimos: «No; pues ese no, no, el otro».

Esto no lo hace nadie, pero nadie de nadie, ni en la peor situación de haberte bebido todo el JB del mundo el HJR o el PZCD; solamente nosotros, los gallegos, los que estando en una escaleras no se sabe si subimos o bajamos, los que cuando nos preguntan respondemos con otra pregunta y que cuando nos presentan a alguien y dice el nombre, nos da lo mismo como se llama, dónde vive o lo que hace porque para nosotros lo importante es… «e ti, ¿de quen ves sendo?». Te lo juro que únicos.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:42 pm

En las aldeas las casas se limpian de otra manera... al menos yo

Por cuestiones que no vienen al caso; bueno sí que vienen, que si vienen… Como veía yo que la casa estaba como sucia, tirando a «de pena», decidí limpiarla toda; pero cuando digo toda es toda; y sabes cuando dices «levanta los pies que… » y te ven con la escoba en la mano… pues a punto estuve por decir: «Toma, un billete para Barcelona y vuelve dentro de una semana que voy a limpiar».

Así que cogí de elemento limpiador y comencé y, como aquí todo es distinto, pensé: «¿Se limpiará en la aldea una casa igual que en la ciudad?». Pues fue entrar el gato por la puerta y notar una corriente de aire que por poco el que termina en Barcelona soy yo cuando me di cuenta que no; que aquí distinto y que salvo para objeto grandes, contundentes, no hace falta recogedor ni aspirador.

Aquí abres la puerta de casa y lanzas el polvo como si estuvieras jugando al gol, con un gracejo, con un salero, que además de estar seguro que la basura la embocas en el hoyo de la vida que es la Naturaleza, con el ejercicio aerodinámico que haces se te pone una cinturilla… un tipazo… bobadas esas del padel y señor mío… bo.

Entonces, después de barrerla toda, y ya animado, me viene arriba, que eso es lo que tiene cuando te daban arrebatos a lo bestia, que te envalentonas, y me dije: «¡¡¡ A por lo muebles, con dos bemoles ¡!!!, ¡¡¡ a por lo muebles !!!». Cogí un botecillo que hace flis flis, que sale un líquido espumoso blanco que hay que dejar unos minutos a que se pose (que si te soy sincero estaba ya tan cansado que en vez de unos minutos estuve por dejarlo unos meses, no por vagancia, sino para que se empapara mejor los muebles), y luego dale que te dale con un a bayeta.

La sioux me animaba (no te jode, para una vez que lo hago…) y de vez en cuando decía «no te falta… ». Y sí me faltaba, pero no un mueble, sino oxígeno; pero seguí y seguí y entonces descubrí una cosa que me llevó a una duda existencial. Al abrir los cajones de algunos armarios encontré de todo y me hice en silencio preguntas tales como ¿pero qué hace aquí un sacacorchos entre estos bolígrafos y los pasaportes? ¿y estos guantes al lado de esta cubertería? ¿y este CD, junto a los jerséis? no veo yo que pegue mucho la harina con un pintalabios…

Y entonces me dio como que había descubierto dos conceptos de limpieza, de ordenar las cosas en una casa. El de la mujer, que para ella ordenar es que no se vean y la esconde y el de los hombres…. que para él ordenar es parecido al de la mujer, pero que el que se esconde es él para no pegar clavo; pero eso sí cuando nos ponemos… nos ponemos; vamos, que a que punto estuve de que salieran todos de casa… no la fueran a ensuciar…

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:43 pm

Jugar en América al billar americano...fácil fácil no es

Cuando estuve en Texas descubrí que jugar al billar americano, con un americano y en América, no es fácil, más bien muy difícil. Si juegas aquí, en Europa, ná, sencillo, pero en Estados Unidos…. eso es otra cosa, te lo digo yo parvueira, te lo digo yo.

En una ocasión, en Cleveland jugué con mi suegro, que es una excelente persona (ves, así se evitan divorcios) y como tiene una megacasa me llevó a un salón donde estaba la mesa de billar. La mesa la vi, como también vi en una pared toda una colección de armas y como él no es cazador… pues que quieres que te diga.

Yo cogía el taco, encorvaba el cuerpo, miraba la bola y la tronera y no me digas por qué… era meter la bola y me imaginaba a mi suegro sacando una de aquellas armas y descerrajarme entre veinte y cuarenta tiros por segundo. Oye, y lo que son las cosas sabes… bola que metía, asesinato a tiros que veía.

Yo normalmente le doy bien al billar, siempre me ha gustado, me parece un deporte muy entretenido, pero con aquél armamento… Yo tiraba una bola y me decía: «¡¡¡Por Dios, por Dios, que no entre, que no entre!!!; ¡¡¡ por Dios, por Dios, no vaya a ser que rebote en una banda y meta otra !!!», y mi suegro cada vez que yo fallaba esbozaba una sonrisa y yo otra, pero si él soupera… es que además, como en el salón tenía colgada una cabeza de un reno…. Era verla y, te lo juro, ¡¡¡¡ veía la mía, la mía !!!!, con nun letrerito abajo «Gallego»

Y es que en Estados Unidos la gente tiene tantas armas, así por tener, que a mí me da que los americanos cuando fueron a la Luna no solamente fueron Armstrong, Collins y Aldrin. Eso fue lo que nos contaron; yo creo que esos tres fue la avanzadilla y que realmente fueron todos y que a la vuelta algo les afectó al cerebro y que… ¡¡¡ Ah !!!, ¿qué cómo quedó la partida con mi suegro? Perdí todas, pero cuando digo todas es todas, hasta se lo pregunté, no fuera a ser que…

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:43 pm

Ir al médico... un vicio

Lo de las lista de espera en la Seguridad Social había que prohibirlas porque la gente empeora; pero no me refiero a cuando te dan una fecha… que tú ya no vas porque has muerto y la aprovecha tu hijo, no; sino cuando ya estás en el propio hospital esperando a que te atienda el médico. Sí, hombre el de blanco, que aunque hayas esperado casi 25 años para que te reciba sigue con bata blanca…. ya no sé ni pa que vas, tal como estás… bo

Bueno, sigo. Yo hace unos días fui a acompañar a un amigo y en una inmensa sala me encontré un tremendo letrero, pero un letreróóonnnnn…. en el que se veía el número de la dependencia médica y otro número abajo que era tu turno. En principio, al ver aquel letrero pensé si aquello era como un aeropuerto pero para ir a mejor vida, por lo que mirando a mi amigo, y como no había ni un vuelo cancelado, estuve a punto de abrazarlo y decirle: «Buen viaje, gracias por estos 42 años; de verdad, gracias, no los olvidaré».

Pero entonces me di cuenta que por la puerta que tenía que embarcar salía una mujer; así que pensé si esa persona que salía acaba de nacer y que de viajar para el otro barrio, nada; como no me acuerdo yo muy bien cuando nací, que lo tengo borroso, pues no sé si ya se nace así vestido como la señora que salió o… es que no recuerdo.

Pues en esas me hallaba, en la sala; y como estaba aburrido, pues cogí un papel, pedí un bolígrafo y me puse a escribir unas cosas. Y mientras escribía, aunque los números aparecían en la pantalla, en el superletrerón, los que esperaban lo repetían: «El veinticuatro, es el venticuatro». Y era como un eco «el venticuatroooooo, el venticuatroooo, el veinticuatr, el veintiii..….».

De repente se hacía el silencio en la sala; yo escribía y al rato volvía a oír: «No; es el 86 y no el 68, es que se parecen tanto… ». Como hermanos, vamos, y nuevamente el eco «ochenta y seiiiisssssss, ochenta y seiiissss… , ochenta y seii…, ochenta y…. ».

Con tanta espera, durante más de una hora no hacía más que oír números y números y oye… aquello más que un hospital parecía un bingo, un bingo de tullidos; sí, pero un bingo, y daban unas ganas de jugar…. Mira que a mí esto de los juegos nunca fue lo mío, pero así a lo bobo, entre anotación y anotación que hacia con el boli como que me estaba enviciando con los números, como que me estaba dando un arrebato ludópata, pero un arrebato que no canté línea porque las estaba escribiendo que si no…

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:44 pm

¡¡¡ Pero por qué se me ocurriría ir a los chinos !!!

En una ocasión conté que esto de los chinos es mucho. Van a un país que no dominan el idioma, abren un local, y en vez de tener una o dos cosas para vender y no liarse… pues nada, tropecientas mil; claro como los que se lían no so ellos, que eres tú… le va a preocupar ahora al chino eso.

Pero yo en el fondo, pero muy en el fondo, los entiendo porque ¿qué es para un chino tener, por ejemplo, 1.000, 2.000 o 4.789 cosas distintas cuando ellos son más de 1.300 millones…?, pues nada. Estoy seguro que ellos hacen una proporción, extrapolan números, hacen una regla de tres chinos/ objetos y se entristecen, les sale a deber, que ya solo en la región de Jiangsu (os lo juro que no vuelvo a ver un mapa de China) hay 300 millones de pavos.

Pero claro, para nosotros que rondamos los 50 millones de españoles; o sea, 1.255 millones de chinos menos, pues en esos locales tienen de todo y de sobra. Y tú entras en uno, preguntas por lo que sea y la frase es «palante palante». Y sigues palante palante, y cuando ya estás palante palantísimo y ya preguntas a gritos que dónde está lo que buscas oyes que «¡¡ palante palante !!»; pero compruebas que no pude haber más «palante», que salvo que hayan excavado ilegalmente un túnel y tengan tiendas bajo el suelo… que te dicen dónde esta la puerta para ir al subterráneo o que la tienda se acabó.

Pues en ese palante que ya ni veía la puerta de entrada estaba yo buscando plastilina. Y mira que me lo dije al entrar: «Pero Guisande, cómo van a saber estos tíos lo que es la plastilina…, ¡¡¡¡ cómo lo van a saber, ¡¡¡ ¡¡¡ co-mo-lo-van-a-sa-berrrrrr !!!. Tú por ahorrar ».

Pues después de media hora siempre palante palante palante encontré la plastilina; pagué 80 céntimos, salí a la calle, abrí el bote y de los primeros que me acordé al tocarla fue de los mineros de Gijón porque deber ser un trabajo duro ese de romper la roca… pues como la piedra estaba la plastilina: petrificada, solidificada, fosilizada. No había quien la moviera. Hombre, ir a reclamar 80 céntimos… pues no, no era el caso, pero que me dieron ganas de entrar y preguntar si con el bote de plastilina venía una apisonadora, pero una apisonadora de verdad para moldearla…

Sin dedos me quedé. Os lo juro que sin dedos me quedé en el intento de darle forma a aquellos taquitos de colores, que al final terminaron pues donde termina el 90% de las cosas que compras en los chinos, todas esas cochinadas, en palante, digo en la basura.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:45 pm

¿los multi multimillonarios existen?

Vamos a ver. Multimillonarios, lo que se dice multimillonarios multimillonarios no existen: Que sí, que tú te tomas una locha de mortadela y ellos una de jamón de Jabugo… cierto; que tú miras cuanta gasolina te queda en el depósito y ellos como si llevan detrás un camión cisterna para repostar en marcha… vale; pero eso son bobadas, chorradas, detallitos.

Un multimillonario, pero un multimillonario que se precie solamente lleva como indumentaria camiseta, pantalón corto y chancletas; no necesita más. Por eso, cuando veo a alguno que sale de un supercochazo con un megaabrigo hasta los pies y un ayudante se acerca a la puerta para taparlo con un paraguas porque chispea, lo primero que pienso es: «vaya colgado, pero vaya colgado» ¿Y este es multimillonario?, este es bobo, hombre; con dinero, sí, pero bobo también.

Como digo, un multimillonario, pero multimillonario está en casa, por ejemplo, a 30 grados, porque le gusta los 30 grados, ni 31 ni 29, asino 30; baja al garaje para ir a su empresa o a lo que sea… y el aparcamiento, pero no un trocito, sino todo… a 30 grados; coge el coche… a 30 grados, que quiere ir a un bar a tomar unas tapas, pues sale del coche por una especie de túnel transparente… a 30 grados y entra en el bar, que previamente lo han puesto a 30 grados.

Que el dueño del bar dice que 30 grados es una temperatura insoportable, que… pues le pagas 5 millones de euros por las incomodidades; que dice que ni así… pues le compras el bar; que son 500 millones… pues 500 millones, que son mil… pues mil ¿no eres eso, multimultimillonario? Pues para qué quieres el dinero… bo.

Oye, que es martes y estás así que no estás y que te apetece ver el botafumeiro… pues te compras la catedral o pagas lo que sea y que el aparatillo volador lo saquen a la calle y tu desde el coche ves como va de un lado a otro al mismo ritmo que el limpiaparabrisas mientras acabas el sudoku. Eso, eso ser multimillonario, lo demás…

Yo soy multimillonario, pero multimillonario de verdad, no como estos medios tubérculos de medio pelo, y no me pilla un atasco en carretera de ni de broma. En cuanto el coche se detenga, cojo un tanque, le marco las coordenadas de mi casa, enfilo hacia allí y ¡¡¡ tira Pepe… !!!. Que hay que pasar por encima de 140 piscinas, 170 casas o 244 urbanizaciones… pues se pasa, no se va a pasar ahora… y que hay que indemnizar con 7.000 millones… pues se indemniza, será por dinero…

Y como veo que esto no sucede, que los que hay van con su abriguito hasta los orejitas, tapaditos con el paragüitas e incluso algunos se frotan las manitos por el friíño… o es que no hay multimultimillonarios o si los hay son eso, unos colgados; idiotas también vale.


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:46 pm

Estoy enfermo ¿tendré la gripe A?

Cuando escribo estas líneas me encuentro con un trancazo tremendo, en cama, y no sé si es la gripe A, B o C; pero me traen el desayuno a la cama, estoy con una mantita abrigadito, veo películas en el portátil, de vez en cuando leo la prensa y, como el Rey, despacho con mis vecinos que vienen a visitarme. ¿Preocupado? En absoluto, ficho in tempore por esta situación en la que dicen que el pescado es muy bueno y ya me están saliendo escamas, branquias o agallas. ¿Que me pican los ojos?, duermo; ¿que no me pican?, sana lectura, filmes, y en los tiempos muertos (que espero que no sea este) viendo cómo todo el mundo se desquicia con la pandemia.

A mi aldea, la verdad, no creo que llegue la gripe A. Primero porque no tenemos pistas asfaltadas, segundo porque nadie sabe lo que es, y tercero porque ya cada uno, con una media de 60 años, tiene su propia enfermedad y la gripe A (lo sé, aunque no nos lo dicen) busca otros clientes. ¿Y quiénes pueden ser? Pues sean los que sean resolvemos un gran problema: el paro. Que estira la pata uno que no tiene trabajo, pues muerto el perro se acabó la rabia; que lo hace quien está todo el día en el tajo…. hay otros 800.000 que están esperando. Y es que como ni hay guerras…. pues bienvenida una pandemia; vamos, que hay gobernantes chaval que han nacido lo que se dice de pie.

La palabreja en sí, pandemia, no es bonita; más bien fea, no va con los tiempos, pero ha causado una sensación que nunca había visto. En los bares de Oza (que al cambio aquí en la aldea es como ir a NuevaYork), se habla de la gripe A y de otras enfermedades contagiosas con una naturalidad que da gusto oír. No me digas cómo, pero hay un conocimiento exhaustivo sobre cómo nace, crece se desarrolla y muere un virus, y yo, ya ves, tanta Universidad y conocer mundo y sin saber cómo se planta una patata. Te puedo asegurar, y sino que tenga la gripe A, que en los más de diez años que conozco esta zona nunca había visto tanto científico por metro cuadrado y tanto experto en sintomatología, farmacología y prevención; pero por lo que leo en los periódicos (gracias, es que mi mujer que me lo acaba de traer) esto lo mismo ocurre aquí en Oza que en Sevilla, en San Guadix de la Junquera que en Martorell.

No sé tú, pero cuando me hablan del H1N1 no sé si es desconocimiento o insensatez pero digo: «H1N1… agua». Y tan feliz o infeliz me quedo, que nunca se sabe; porque hay quien duda entre vacunarse o no, quien asevera que es una monumental mentira para que se forren unos cuantos, quien dice que hay que hacer testamento y quien ya… como que ves tú que ante una tos te mira con recelo. No es por hacer un eslogan, que no es mi especialidad, pero visto lo visto una pandemia al año no hace daño. Y perdona que el artículo sea tan corto, pero es que tengo que despachar con mis vecinos, tomarme un ligero sopicaldo y si tal… pues duermo. ¿Miedo?, en absoluto. ¿N1H1?, agua. Bueno, si veis que no renuevo el blog… quizás hundido


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:47 pm

Yo, Mahoma y la célula durmiente

Si vierais el correo interno del blog os sorprenderíais porque hay peticiones de todo. Quedar para tomar un café (el truco del café, me lo vas a decir a mí) que porque no escribo de esto o de aquello, en contra de aquél, que seguro que triunfaría en la tele con los monólogos…

Por ejemplo, hace unos días, un lector, J.S.R., me dice: «¿Y por qué no escribes algo de humor sobre Mahoma?», para añadir el muy cachondo «porque te sigo y me encanta como escribes, ya que tú… ». ¿¡¡¡ Qué te encanta como escribo !!!, ¡¡¡ que te encanta !!!?, dirás que te encantaba, en pasado, porque escribo sobre Mahoma y lo tengo clarinete; me aparece aquí una célula durmiente con legañas y hasta tendría que darles un café solo para que se despertaran, no vaya a ser que se líen a tiros y en vez de darme a mí se carguen a algún vecino, que 30 años sobando y despertarse así de un día para otro de repente… yo ni me lo imagino.

La verdad es que si no escribo algo sobre Mahoma no es por miedo ni por nada, me va a importar ahora a mí mi destino… era boa; sino porque sencillamente Mahoma no me inspira nada, pero nada de nada. Y ya estaba yo que no, pero que sí con esta idea de J.S.R sobre Mahoma cuando entonces me percaté que del personaje, es decir de Mahoma, no me interesa mucho su vida; pero el turbante que lleva él y sus seguidores… esto ya es otra cosa.

Y supongo que me interesa por el frío que hace en la aldea. Y entonces empecé a pensar: ¿Cuánto medirá de largo y ancho esos turbantes, 10, 15 metros, tal vez dos….? Así que cogí unas fotografías y en función de ellas me puse hacer cálculos.

Si este tío tiene la cara delgada, es bajito y el turbante en la foto me da dos centímetros de alto… joé pues el moño ese tiene tela y… oye la vida es rara ¿verdad?; en otros sitios pegándose tiros a diestro y siniestro por un no sé que de religiones y yo con una regla midiendo turbantes, es que hay gente pató, pero más sano es lo mío, no me digas que no…

Pero vamos a lo que interesa mientras pongo la cafetera para la célula durmiente. A mí el turbante me da dos metros de largo y unos 40 centímetros de ancho. O dicho de otra forma, que es la clave, que con uno de esos no paso yo frío en la sesera en todo el invierno, y si me pongo una visera y me lo arremolino en plan geisha hasta ni compro ropa.

Y ahora, como soy así de parvo por hacerle caso a J.S.R, todos los días cuando me levanto, miro por la ventana a ver si veo la célula durmiente y si viene, antes del café, antes que se despejen, lo tengo todo organizado y les digo: «¿Y como última voluntad, podía probarme el turbancillo ese, es que hice unos cálculos y… ? Y tengo así como un pálpito de que si vienen no lo van a entender, me da que no… Por cierto J.S.R, incinerado ¿vale?


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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:48 pm

¡¡¡ Claro !!!, ahora entiendo a los chinos

Llevo unos días con los chinos que me tienen rayado; y especialmente porque lo que no entendía era cómo es posible que lo que casi es la primera potencia económica del mundo se dedicara a vender cosas de un euro.

Mira que le daba vueltas y vueltas al asunto y no lo entendía porque no tenía lógica, pero ninguna; hasta que no me digas cómo, en un segundo, se me aclaró todo, pero es que todo. Y oye, mira que son listos los chinos, pero listísimos, con esos ojitos, con esa carita, con… lo que engañan las apariencias, tipos más listos nunca vi rapaz.

¿Tú sabes las tiendas esa de chinos, que tienen 4.000, 7.000 o 13.457 cosas? Pues no son tiendas; no, son ¡¡¡ diccionarios !!!. Sí, diccionarios. Ellos van a un país, alquilan o compran un local, le ponen de todo, cuanto más mejor, y a la vez que hacen una venta… palabra que aprenden y como no tienen cosas para vender… Alucinante.

Por ejemplo: Llega un cliente, pregunta si tienen cerillas, y al principio ponen cara de «ummm»; pero cuando el comprador las encuentras y se las lleva, va el chino y se queda con la copla: «Caja amalilla con palito lalgo y bolita loja… cerillas». Preguntas por una bufanda… y ellos.. «ummm»; y cuando pagas… «tela pala la galganta pala no cogel flío… bufanda».

Y claro, al cabo de una semana, con su macrodiccionario, conocen los tíos tantas palabras, que en dos o tres meses ya saben decir casi todo, pero casi todo. Y de ahí, de las palabras, si serán espabilados estos tipos, que para completar sus estudios… pues a prender verbos.

Joé, yo no sé si serán católicos o no por eso del «verbo se hizo carne», pero se hizo o no carne o mero a la plancha, van y montan un restaurante y allí…; bueno, bueno, allí aprenden lo que no está en los escritos, aprenden a decir «comer», «beber», «salir», «entrar»… sí sí pero luego… «ganar», «invertir», «forrarse»…

Flipante lo de los chinos estos. Y claro, como lo de la tienda de todo a un euro y lo del restaurante les queda como que no, que no vienes de China para poner un entrecot; pues terminan como Gao Ping, ese que está acusado de ser el cerebro de lo una trama que pretendían evadir 11 millones de euracos.

Pues mira si saben y son avispados, que no solo aprenden el idioma sino que se integran con nosotros que no veas, especialmente con los españoles ricos (o sea los politicos), y de tal forma se integran, se identifican, captan nuestra esencia, nuestra filosofía, que tras ser detenidos…. ahora, por un «error judicial» de no sé qué, van a quedar libertad. Claro, es eso, además de castellano y de integrarse, pero mucho, muchísimo, tienen otra ventaja, es que estos tipos… saben chino

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:49 pm

Me he fijado en un culo, ¿me estaré haciendo viejo verde?
El asunto es muy sencillo. Vivo en las nubes, hace unos días bajé, casi coincidiendo con mi cumpleaños (54) y en lo primero que me fijé fue en un culo. Y la pregunta fue obvia ¿me estaré haciendo un viejo verde, quizás el hecho de que esté viviendo en el campo desde hace cuatro años, casi en medio de arboledas especialmente verdosas, pero que muy verdosas, esté acelerando este proceso? Y lo más preocupante: ¿Existe este proceso de convertirse en un viejo verde?, ¿pasamos todos los hombres por él?, ¿es una eyenda urbana, solo rural? ¿irremediablemente, tarde o temprano, tendría que fijarme en un culo?

Pero aún hay algo que me preocupa más con esto del culo y es lo siguiente: Si fuera un profesional del culoveoculoquiero, pues entonces podría decir que el que observé era… ponle el adjetivo que quieras: «bello», «precioso», «tentador», «deseable»… pero como no lo soy (y lo sé porque era la primera vez que bajaba de las nubes) el culo que vi ¿qué nota le pongo?, ¿cómo lo califico?, ¿cómo lo defino si no tengo otro con el que
comparar?.

Y esto me lleva a otro problema: ¿Es que quizás ahora me voy a obsesionar con ese culo y para catalogarlo, para clasificarlo, me pondré a mirar culos y más culos? Y a medida que voy analizando el problema, surgen otros porque si tengo que comparar ¿cómo se mira un culo?, porque el que vi fue de casualidad. ¿Se acerca uno al culo y se observa fijamente?, ¿se espera a que un culo se acerque a ti?, ¿se pide permiso para verlo?, ¿es ilegal ver un culo?, ¿te pueden detener?, ¿esta penado?, ¿desgrava?.

¿Qué hago en esta tesitura? ¿veo más culos?, ¿me quedo con el culo que miré y no vuelvo a ver más culos en la vida? De verdad que no sé qué hacer porque ahora veo culos por todas partes. Una manzana, que para mí siempre fue una manzana… pues ahora no, yo en una manzana ahora veo un culo con sus dos nalguitas. Hasta en un tomate veo yo
un culo desde hace unos días; ni sentarme puedo, porque es hacerlo, notar mi propio culo y empezar a obsesionarme, con decirte que duermo boca abajo…

Esto es grave porque incluso el lenguaje me esta cambiando, ya que ahora cuando voy a la librería en vez de decir revistas digo fascículos; cuando antes decía monte, ahora digo montículos; a los coches les llamo vehículos, y lo peor y más grave, que si esto sigue así me perseguirá toda la vida porque no puedo dejar de trabajar y lo único que sé hacer es eso… artículos ¿Ahora, ahora me entiendes?


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Última edición por paula el Mar 11 Jun 2013, 12:00 am, editado 2 veces

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Lun 10 Jun 2013, 11:50 pm

Pesaditos están con la protección de datos, pues yo...

Pero vamos a ver hombre de dios, para qué tanto lío de protección de datos. ¿Ahora que lo saben todo?, ¿ahora que todos hemos puesto de forma tan primitiva nuestro índice manchado de tinta sobre un papel para el carné de identidad? ¿Ahora que recibo en el buzón tropecientasmil cartas y que ya sé cuales son las que tengo que tirar? Venga hombre…

A mi esto de la protección de datos, mientras no me despierten de la siesta, como si quieren saber el color que eran mis patucos cuando era pequeño o si el sonajero tenía una o dos bolitas en su interior… lo-que-quie-ran.

Ahora, especialmente en Navidades, te llaman por teléfono, te cuentan no sé qué historia de que ha salido al mercado la pera limonera y tras acabar con tu cerebro, con un carrete que flipas añaden: «Y le informo que según la ley en vigor de protección de datos, si desea… » Pero vamos a ver listillo más que listillo, que uno es lelo pero lo justo; o sea, me llama un tipo que no tenía por qué llamarme porque no me conoce de nada, pero absolutamente de nada, que ha cogido mi teléfono casi seguro que de forma ilegal y tras quererme vender casi un submarino nuclear para Reyes… me dice que la protección de datos… que según la ley… venga neniño… vai tomar vento.

A mí lo de la protección de datos me importa un bledo; es más, prefiero que no hagan nada, que conozco mi país, y a ver si tocan en un ordenador un botón donde está la ley esa de marras y mi nombre, y en vez de protegerme termine, pues yo que sé, siendo llamado a filas porque figuro que soy cabo furriel y me pillan de remplazo para Afganistan.

Y ya me veo yo demostrando que no, que libré de la mili por excedente de cupo; y ellos que sí, que el 4 de enero del 2011 envié un correo electrónico parar la protección de datos y que figuro que soy cabo furriel, que tienen un papel delante y que pone: «Manuel Guisande, cabo furriel». Y ya le puedes decir que no, que libraste en el 77, que tienes más de 50 tacos y que malo sería que con más de 50 aún fueras cabo furriel y que… pero como en el condenado papel figura «Manuel Guisande, cabo furriel»… pues de ahí a un Consejo de Guerra como no te presentes…

De verdad, yo tal como funciona este tinglado de país prefiero que me conozca todo dios y que sepan: 1. Que hagan lo que quieran 2. Que sigan haciendo lo que quieran y 3. Que no me despierten. Pero eso sí, por Santiago Apóstol, que con mi nombre no toquen ningún fichero no sea que la vayan a armar, que los conozco, que se empieza por un «que raro porque… » e igual termino en Guinea Ecuatorial haciendo una imaginaria porque «como en el informe pone que usted es cabo furriel… ». ¿Protección de datos? Ni hablar, que lo sepan todo, absolutamente todo, como que ayer, por ejemplo, perdí al mus, no por nada, por si les vale para algo, pero tocar mi nombre en un ordenador… ni de coña.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Mar 11 Jun 2013, 12:05 am

Año nuevo vida nueva, pero no puedo ser negro

Yo no quiero ser negro, nunca, jamás, o por lo menos ahora, porque no es plan. ¿Qué?, joé que rebote te has pillado, qué tiene que ver que no quiera ser negro con el racismo… que no quiero ser negro porque con el Año Nuevo voy a cambiar de vida y como voy a ir África, a vivir definitivamente, si soy negro no tengo futuro para mi negocio. Joé que susceptibilidad… que a mí lo de negro… me va a importar a mí ahora ser negro, que es por negocios, nada más, ¡¡¡na-da-más!!!.

Como digo me voy a ir a vivir a África y para ir allí lo haré pues como viajamos todos los gallegos. Cojo una maletita, meto lo imprescindible, la ato con una cuerda, voy a una playa de las de aquí, toco el agua con el pie y con lo fría que está… pues como te echa patrás, pero patrás de bemoles porque está como electrificada… pues acabas según te orientes… en Hungría, Madagascar, Tahilandia, Punta Umbría, Cádiz… y como yo ya tengo las coordenadas de Zimbabwe… pues allí.

Y una vez que llegue ya no necesito nada, me dedicaré a ir a todas las fiestas tribales que organicen; bueno, a todas no, solo a las que haya competición de canoas. Entonces me hago con un tronco de árbol, construyo un cayuquiño (que ya he calculado que tardaré unos dos años), le pongo de nombre Josiño, y cuando lo tenga, que con que flote, llega, ¡¡¡¡a vivir!!!!.

Me voy a cualquier guateque ancestral, me apunto y todo resuelto porque estoy seguro que me darán siempre el premio a la combatividad por llegar el último; pero es que no solo voy a llegar el último, con una o dos horas de retraso… ¡¡noooo!!, sí, hombre, me voy a matar yo a dar paladas por el río Durumubulkurú… sino que llegaré con un día de retraso y como los africanos son muy pero que muy educados, respetuosos con los extranjeros y con las tradiciones, pues esperarán a que llegue y con ese retraso de un día… pues un día más de caraoque que tienen.

Y en cuanto se corra la voz por toda África… cuando se sepa que invitándome a la fiesta ésta dura un día más, que si me pongo anclo el cayuco y un mes…. bueno, bueno…. invitado a todos los sitios. «¡¡¡Gudumbu, gudumbu Guisande gubú!!!, ¡¡¡Gudumbu, gudumbu Guisande gubú!!!», que significa: «¡¡que viene, que viene Guisande a la fiesta!!» y una alegría, un cachondeo en el poblado, un desmadre, un descerebre… que ni taparrabos ni historias, vamos a preocuparnos ahora por un trapillo… bo

Y por eso no puedo ser negro, porque si lo soy igual se creen que he llegado a la meta con todos, me confunden y es un lío… pero siendo blanco… na; se sube un tío a la colina más alta y allá, a lo lejos, me ve como si fuera una luz fluoescente y ya calcula y pasa la voz: «Budungu Guisande mombú», que al cambio viene a ser «que aséis o a siete otro cabritillo y pisar otra cosecha de vino que el Guisande tardará cuatro días aún »

Y por eso no puedo ser negro, que en el fondo no es por mí, que es por ellos, para que tengan más días de bailongo; y mientras, pues yo a vivir de guateque en guateque, de poblado en poblado, de tribu en tribu, de danza murungu en danza murungu y… ¡¡¡¡feliz!!!, pero feliz, feliz. ¿Negro?, no puedo. «¡¡¡Butugu Buhuu Tunú!!!», que significa: «¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!»

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Mar 11 Jun 2013, 12:06 am

Cuando a tu padre se le ocurre ahorrar....

Cuando un cabeza de familia dice que hay que ahorrar… puede pasar de todo, y esto lo digo por experiencia. Un día, mi padre, hace ya años (y no había crisis), al ver a la hora de a la hora de comer una barra de pan fresca, y casi media del día anterior, dijo que había que ahorrar, que primero había que acabar con la resesa.

Vamos a ver, cuando un padre, un padre, dice una cosa así en una casa y no es tu madre miras a tu alrededor a ver si te has confundido de hogar y, no… tu padre es tu padre, tu madre es tu madre, tú eres tú, tus hermanos son tus hermanos, la mesa es la mesa, la de comer; sí la de comer, y aunque sea redonda no estás jugando al ouija y las palabras/ órdenes que oíste son de tu padre y de ningún espíritu extraño.

Así que como no era tu madre quien lo decía… como que te entra un «para una vez que manda algo el pobre… », qué te voy a contar… y entonces empezamos con el pan duro. Hay que decir que en Galicia esto del pan es toda una cultura, que lo adoramos y hay quien busca y rebusca hasta encontrar la mejor panadería, a la hora que sale del horno… vamos, el pan Bimbo ese aquí se utiliza de cojín.

Total, que los tres hermanos que somos nos miramos fijamente a los ojos con la intención de comer la media barra y empezar con la fresca. Imposible, por mucho que le dábamos al diente, en el cestillo siempre quedaba la fresca, cuya mitad se comía por la tarde y al día siguiente, otra vez… una mitad resesa y una del día, y todos a comer pan a bocados para ver si llegábamos a la fresca, y claro que llegábamos, con un bollo en la garganta y el plato lleno de comida mientras mi madre le decía a mi padre: «Manolo, ¿no notas que los niños comen menos»?.

Que si comíamos menos… no comíamos nada; aquello más que una almuerzo de familia era una especie de contrarreloj para ponernos al día para comenzar con la barra fresca. Si te soy sincero, ahí empecé a darme cuenta que unos hermanos por mucho que se quieran pueden empezar a odiarse porque cuando uno no comía mucho pan duro, lo mirábamos en plan como diciendo: «¡¡¡Ya te vale, eh!!!».

Así estuvimos, pues que te diría yo, tres o cuatro días, dándole al pan, desesperados y realmente sí que ahorramos; joé que si ahorramos, pero digamos que de forma colateral, no en pan, pero en comida… en comida yo creo que esoso días en casa no se gastó ni un euro porque con el tiempo te das cuenta de qué va esto del reciclaje gastronómico, pero croquetas hubo…

Y menos mal que fueron eso, tres o cuatro días y que a Manolo, mi padre, se le debió olvidar el asunto, que dura el tinglado una semana o más y mi madre no diría eso de: «Manolo, ¿no notas que los niños comen menos?», sino más bien «Manolo ¿no notas que los niños están muy pálidos y no se mueven?. Cuando un cabeza de familia dice que hay que ahorrar, la verdad que puede pasar de todo..

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Mar 11 Jun 2013, 12:06 am

Esas movidas de cocinarrrrrrrrrrrrrr

No creo que haya otra época del año en que se aprenda más de gastronomía que en Navidades. En Navidades, como todo dios está en la cocina, incluido tú porque si no no chupas una copa de champan ni de coña, algo siempre te queda, por muy torpe que seas, algo… algo algo siempre te queda; coger los vasos, los cuchillos, tenedores, cucharillas, una bandeja… que sí, que ya sé que no es gastronomía en estricto sensu pero para estar en un lugar hostil, como es donde habita el fogón, pues por algo hay que empezar.

Pero también descubre que en esto del manducar hay incluso un vacío legal. Por ejemplo, las tartas, ¿se comen o no se comen las condenadas flores, que aún me da que tengo atravesado algo en la garganta desde el día1?. Y el fondo de la tarta ¿es de papel o pan de ángel? Y ya puestos, ¿dónde figura cómo se ha hecho la tarta que viene de la pastelería Aurita, que en eso sí que no hay dudas, porque ya puede medir como un campo de fútbol que en el macropapel que la envuelve tú solo veras unas letrazas que pone Auri?.

¿Qué es eso de decir «de nata», «de nata», «de nata»… pero «de nata» de qué? ¿qué tipo de nata?, ¿cómo se ha hecho?, ¿cuándo?¿con qué ingredientes?. Y lo que es más importante ¿cuando Auri, que desde que nací siempre la vi tras el mostrador, ha hecho el curso de manipulador de alimentos, que el pueblo no hay tales lujos? Y otra cosa no menos capital; si lo ha hecho, el curso ¿cuándo a Auri le van arreglar la lavadora, que tiene un mandil que parece un cuadro impresionista?

Por mucho que llene la tarta hay evidentemente y a todas luces un vacío legal y tampoco se trata de tener un manual para comerla, ni de que lleva código de barras, o una nota que ponga «consumir preferentemente… » y menos eso de «ver debajo del envase», que el personal con esto de las directivas comunitarias es así de bestia, de piñón fijo, y lo pone para todo, lo mismo para una lata de sardinilllas que para una tarta. Pero que no es lo mismo, que no es lo mismo dar la vuelta a una latilla que a una tarta ¡¡¡hombre!!!, que-no-se-puede-dar-la-vuelta-a-una-tarta, ¡¡¡que-no-se-puede!!!, póngase como se ponga Merkel, joé.

Y ante esta situación que genera tantas opiniones y hasta discusiones en la mesa a la hora de comer, ¿no podrían los pasteleros, por el bien común y la estabilidad familiar, unificar criterios y decidir todos si las flores y el fondo de la tarta son o no comestibles, si ponen pan de ángel o plástico?. ¿Es tanto pedir o esperamos a que ahora, en Reyes, alguien se atragante?. Joé qué país, hasta una cosa tan dulce, como una tarta… te amarga.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

Mensaje por paula el Mar 11 Jun 2013, 12:07 am

Estoy fatal, empiezo a parecerme a Tarzán

Vamos a ver; no es que mi casa sea una cámara de gas, aunque cerca le anda, porque desde que vivo en la aldea por aquí ya han pasado como tres perros, dos gatos, dos pájaros… esto es como una especie devastación amazónica, pero en animal ¿sabes?, y hace unos días una señora trajo otro miau que se llama Mix.

Sé que no es muy original lo de Mix, pero es que Mix vino en una caja de cartón, y nada más abrirla un poco para ver cómo era, el tío pegó un salto, se escondió entre una pared y un armario y ahí estuvo la friolera de tres semanas, ¡¡¡tres semanas!!!, y durante los 21 días ni asomaba la cabeza, y yo, pues «ven mix, ven mix, ven mix», así que cuando salió ¿qué iba a llamarlo Arturo, Genaro?. Pues no; Mix, y Mix le quedó.

El asunto es que yo al gato lo vi como normal; vamos, como todos, arañazo arriba arañazo abajo; pero yo no sé que tengo con los animales que a mí me gustan los justo y es tan justo lo que me gustan que rozan el no me gustan; pero ellos me cogen un cariño… y tanto que este gato, ni que lo llevara en los genes como los demás, se pone al lado del ordenador, pegadito a la pantalla, y allí está el tío, que hartito me tiene, tanto que a veces cuando abro una ventana en el windows me da unas ganas de tirarlo por ella… es que tiene una mirada, pero una mirada de las SS que no puede con ella.

Hoy, por ejemplo, estaba tan tranquilo cuando de repente escuché: «Mix, tienes que estar ahí quieto», «Mira Mix, siéntate ahí y no te muevas«», «Mix, ¡¡¡qué hiciste!!!» y a la tercera frase, oye, debió ser por el grito, pero noté así como un golpe en la cabeza y una voz del más allá que me decía: «pero tú eres parvo o qué te pasa… ¿qué cojones haces hablando con un gato?». «Bueno yo, bueno yo… » y ¡¡¡ostrás!!!, recibí otra colleja que con el frío que hacía en casa me sentó de bien…

Y es verdad, analizando un poco la situación me doy cuenta que llevo más de un mes hablando con un gato, con un mamón de gato, dicho sea de paso. Y esto no es normal, no, no es normal esto de hablar con un gato por muy doméstico que sea.

Que lo quieres y muestras el cariño en forma de charla… vale; que te enternece y entonces unas palabritas… vale; que lo ves ta, tan, tan así, que… vale; pero eso te ocurrirá a ti porque a mí ni me enternece, ni lo quiero, ni lo veo tan, tan así y ni soy Tarzán que hablaba con cualquier bicho viviente menos con la Jenni, que la quería para lo que la quería… o somos tontos… sí, hombre, la iba a querer para viajar por la liana, además sin maleta… bo. Una mujer… ahora una mujer de viaje y sin maleta… joé no me extraña que saliéramos como salimos.

Bueno, a lo que iba, que no me enternece nada, pero de nada de nada, ni cariño ni bobadas, aunque eso sí; tan, tan, tan así, sí lo veo, pero en otra casa, que entonces mira por dónde que no me importaría decirle por la ventana: «Ay chiquitín, chiquitín… », pero como me mire y se acerque… cierro las contras de un porrazo y que se apañe. Joé con el gatín, plasta más que plasta. Y entre nosotros, este es de las SS fijo.

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Re: Relatos humorísticos de Manuel Guisande

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